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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Introducción al Judaismo. Parte I

PRESENTACION

El Judaísmo es algo complejo. No podemos entenderlo en un sentido meramente religiosoporque el judaísmo no es una religión. O, dicho de otro modo, el Judaísmo es más quereligión.
El Judaísmo es un sistema que abarca todas y cada una de las fases de la vida cotidiana y las regula basándose en la Revelación que le fuera entregada a Moisés en el Monte Sinai.
Esta Revelación entraña una forma de vida relacionada con el pueblo judío en tanto éste es una unidad étnica. Esa forma de vida la encontramos en la Torá, el Pentateuco.

La aceptación de la Torá constituye el pacto entre Dios e Israel y es, en sí, el fundamento del
monoteísmo ético, la creación más original del judaísmo y su patrimonio, que se encuentra
ligado indisolublemente a la existencia del pueblo judío y del que se deriva la elección de
Israel con el objeto de conformar una nación santa que viva de acuerdo con la voluntad de
Dios expresada en la Torá.

Torá deriva de la raíz yrh, enseñar. El significado de ella es, por lo tanto, enseñanza, doctrina,
instrucción. De ahí que el estudio de la Torá sea esencial para poder comprender el modo de
vida judaico.

A lo largo de la historia y a la luz de las Escrituras, bebiendo siempre de las fuentes, el judío
lee y re‐lee, interpreta y re‐interpreta las enseñanzas para poder vivir de acuerdo a ellas.

Es importante señalar que el acercamiento al Judaísmo se hace acá desde una perspectiva
tradicional, quienes busquen el acercamiento desde la perspectiva de la historia crítica o de la
crítica bíblica pueden acceder a ella a  partir de algunos textos señalados en la bibliografía.


JUDAÍSMO, HISTORIA Y CULTURA JUDÍA

El pueblo de Israel es un pueblo que emerge en el segundo milenio antes de la era común y cuya
historia se entronca con la historia de la cultura universal a la que, sin duda alguna, ha brindado
aportes valiosos, recibiendo de ella, a su vez, influencias que han sido aprehendidas y reelaboradas
a la luz de la tradición.

Ha habido flujo y reflujo en estas relaciones, ha habido un intrincado juego de redes culturales
entre diferentes sistemas de pensamiento que debe estar presente toda vez que se desee realizar
un estudio serio de la cultura judía, cuyos anales abarcan alrededor de 4000 años.

Hablar de cultura judía es hablar de judaísmo y el judaísmo ‐como dijimos en nuestra
presentación‐ es algo complejo, que trasciende la esfera de lo propiamente religioso.

Decíamos que el judaísmo es un sistema de vida basado en la Torá, concebida ésta como Torat‐
Jayim (enseñanza de vida).

A su vez, la Torá ha sido interpretada a la luz de la tradición oral, la que se encuentra compilada
en el Talmud, palabra derivada de limed, enseñanza, y usada justamente en el sentido de enseñanza, conocimiento y estudio.

Es el Talmud el encargado de explicar y reglamentar todos los aspectos de la vida diaria con la
finalidad explícita de no transgredir la enseñanza, es decir, de no transgredir la Torá.

A lo largo de cada una de las etapas de la vida del individuo, el judaísmo no sólo estipula lo que
debe hacerse sino, además, cómo, dónde y cuándo hacerlo.

Puesto de este modo, es evidente que la forma de vida judaica se encuentre reglamentada hasta
los más mínimos detalles y que, el judaísmo, ‐visto desde afuera‐, resulte para muchos, un
sistema totalitario y absorbente.

Uno de los intentos de definición más recientes del judaísmo es la del Rabino Mordechai Kaplan,
quien lo define como una civilización y, como tal ʺ...no tiene solamente que transmitirse, tiene que transformarse a medida que surgen nuevas necesidades. Es decir, tiene que hacer algo más que conservar las glorias del pasado, debe evolucionar para afrontar el desafío del futuro... ʺ
.
Y eso es justamente lo que acontece, de allí que a la luz de la Torá y bebiendo siempre de las mismas fuentes, el judío lee y re‐lee, interpreta y re‐interpreta las enseñanzas para poder vivir de acuerdo a ellas a lo largo de su historia y fruto de ese estudio y reinterpretación, conviven al interior del judaísmo diversas posiciones.

El judaísmo y la cultura judía son entendibles a la luz de la historia del pueblo judío y para conocer esta historia, desde sus inicios, debemos adentrarnos en la lectura de la Biblia que, como bien lo sabemos, es una colección de escritos conservados desde la época en que el pueblo hebreo poseía independencia y formaba parte de su literatura nacional que, posteriormente canonizada y con el carácter de Sagradas Escrituras, constituyó la base del judaísmo.

Los hechos narrados en ella cobraron su verdadera significación histórica cuando Jean Paul Botta descubrió en el norte del actual Irak relieves de un palacio asirio.

En ese instante comenzó la gran fiebre por la arqueología bíblica y se formaron numerosas sociedades de investigación arqueológicas que, tomando como base los escritos bíblicos, procedieron a realizar excavaciones con el fin de demostrar que la ʺBiblia era verdadʺ.

De este modo, paulatinamente, el mundo fue siendo testigo de los descubrimientos que arrojaban luz a los acontecimientos relatados en dichos textos.

Con Jean Paul Botta salió a la luz el gran Sargón II, monarca asirio, vencedor de Samaria, la capital del Reino de Israel, y las inscripciones en las que se recordaban los detalles de la deportación de los israelitas.

En 1845 llegó a Mosul Henry Layard, quien se dedicó a excavar las grandes ciudades asirias:
Nínive, Kalah y Assur. Sus hallazgos fueron importantes porque incluían relieves que mostraban a otro asirio, el rey Salmanasar III, recibiendo el tributo que le entregaba Jehú, ʺel temible monarcaʺ israelita.

Al inglés Layard se debe el conocimiento del relieve que muestra a Sennaquerib asediando la ciudad de Lakish.
Citado en la Enciclopedia Judaica Castellana, vol. VI, pág. 334.
Este hecho ocurrido en el siglo VIII a.e.c. aparece narrado en l Libro 2º de Reyes cap. 17 vers. 6. Las cifras indicaban la cantidad de 27.290 prisioneros y 50 carros.
El relieve puede apreciarse en el monumento llamado El obelisco negro y, en La Biblia (TaNaJ( tiene
su co‐relato con los textos aparecidos en 1º de Reyes cap. 19 vers. 16 y 2º de Reyes caps. 9 y 10.

El suceso aconteció en el año 701 aec. Para relato bíblico ver Libro 2º de Reyes cap. 18.

En 1872, hubo una gran conmoción cuando George Smith logró traducir la primera versión cuneiforme del ʺDiluvioʺ.

Los hallazgos arqueológicos fueron en aumento. Ellos permitieron recuperar parte del patrimonio cultural de los pueblos con que, ‐en mayor o menor medida‐, se contactó Israel y sacaron a la luz personajes y temas que tienen sus paralelos en el texto bíblico.

Nada viene de la nada ni brota por generación espontánea. La Biblia es producto de su medio:
Israel no está sólo, debe estudiársele dentro del contexto de los pueblos del Medio Oriente donde se halla inserto y de las relaciones que mantuvo ‐a lo largo de toda sus historia‐ con los pueblos que lo rodeaban y, muy especialmente con el lugar desde donde se dice que habría surgido el primer patriarca: Abraham.

ʺY dijo Dios a Abraham: Vete de tu tierra y de tu parentela a la tierra que Yo te mostraré...ʺ

En Génesis 12:1 vemos a Abram convertirse en protagonista de una migración, producto de un acto de fe condicionado a las circunstancias de la época.
La historia de Abram (Abraham), siglo XVIII a.e.c., nos sitúa en plena época de Hammurabi, lo que implicaría que tanto Abraham como su familia habían asimilado la cultura súmero-babilónica mucho antes de que los hebreos formaran una nación.

El patriarca hebreo se fue de Mesopotamia por mandato divino, para dirigirse a la Tierra Prometida. Abandonó la zona pero no cortó relaciones con ella.

De hecho, hacia allá se dirigió Eliezer en busca de esposa para el hijo de su amo , También hacia esos lados huyó Jacob escapando de la ira de su hermano Esaú. Fue allí donde encontró esposa y desde allí retornó a la tierra de promisión.

El origen de esta familia patriarcal se encuentra en la Mesopotamia (actual Irak), lugar donde estuvieron insertos en el contexto socio‐cultural de la zona y, al salir de allí para dirigirse a la Tierra Prometida, llevaron consigo todo ese bagaje cultural que adaptaron a su forma y aspiración de vida, de acuerdo a su propia concepción religiosa.

El Libro de Génesis ilustra la época patriarcal, Éxodo nos entronca con la figura de Moisés y los años de esclavitud a que fueron sometidos los hebreos cuando ʺse levantó un faraón que no conoció a Joséʺ.

Egipto y Canaán son vecinos cercanos y, a no dudar, desde tiempos prehistóricos hubo entre ambas zonas un continuo intercambio y comercio. Tanto los documentos egipcios como la Biblia atestiguan la costumbre semita de entrar al Valle del Nilo en épocas de sequía, en busca de pastura para sus animales.

Si bien no se han encontrado documentos egipcios que den testimonio directo de la presencia de Israel o de los hebreos en Egipto, no lo es menos que la tradición bíblica merece crédito, un crédito que debe otorgársele porque una tradición como la que narra no puede ser inventada.

No se trata de la narración de una epopeya gloriosa que marca el inicio de un pueblo, sino del recuerdo ignominioso de una servidumbre en una tierra extraña. Algo así no puede ser más que el reflejo de una realidad lejana, pero realidad al fin, que se mantuvo viva por generaciones y que fue transmitida oralmente hasta el momento en fue puesta por escrito.

Por el lado egipcio hay una serie de condicionantes que explicarían esta falta de documentación.
Por ejemplo:

a) los contactos siempre se realizaron en la zona del Delta donde, prácticamente, no se han encontrado documentos oficiales;
b) lo que se conoce sobre Egipto está basado principalmente en textos religiosos grabados en tumbas y templos y son muy pocos los informes especiales que han llegado hasta nosotros;
c) los egipcios normalmente no distinguían a las tribus o pueblos extranjeros o cautivos, mencionándolos bajo términos generalizados, nunca específicos;
d) los anales egipcios eran siempre positivos y enfatizaban las victorias del faraón. No acostumbraban a mencionar sus derrotas y debilidades a menos que estuviesen referidas a épocas pretéritas y hubiesen sido, finalmente, de modo satisfactorio.

Por el lado bíblico, al leer los relatos que hablan de la estancia de los hebreos en Egipto, se evidencia un rico colorido local que ilustra muy bien las costumbres egipcias.

Resulta notorio que quien haya reproducido estos relatos, especialmente los relacionados con José, debió ser alguien que conocía muy bien el país y sus costumbres.


El éxodo de Egipto, siglo XIII a.e.c.‐  es el acontecimiento fundamental de la historia de Israel. Es posible  que  no  se  encuentren  datos  extra‐bíblicos  al  respecto,  pero  Israel  ha  recordado  esta liberación  en  todas  las  épocas  de  su  historia  hasta  nuestros  días,  conscientes  de  que  fue  ese acontecer el que
los transformó verdaderamente en pueblo, a través del pacto en el Monte Sinai.

ʺAhora pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre los pueblos porque mía es toda la tierra, seréis para mí un reino de sacerdotes, una nación santa...ʺ

La santidad se consigue a través del cumplimiento de la enseñanza de la Torá, que nos entrega una serie de deberes que llevan a una vida normada por conductas que no sólo dicen relación con la adoración, el ceremonial y la justicia, sino sobre materias tales como la filantropía, la amistad personal, la amabilidad, la actividad intelectual, la creación artística, la cortesía, la conservación de la salud y la atención sobre la dieta. En estos deberes el judío ve un llamado a Dios para que ʺéste salga de su absolutismo y entre en relación personal con él para hacer al hombre más personal, más auténticamente humanoʺ.

En los libros Levítico, Números y Deuteronomio han sido compiladas, en forma exhaustiva, esas normas de comportamiento. 

Con la revelación en el Sinai las tribus devinieron en pueblo. Corresponde ahora el ingreso a Canaán, al mando de Josué, de acuerdo a lo que Dios mandó:
ʺAhora, pues, sé valiente y firme, porque tú vas a dar a este pueblo la posesión del país que juré dar a sus padresʺ.

Una historia libre en su patria, la Tierra de Israel, el paso de tribus confederadas a monarquía unificada: Es la época de Saúl, David y Salomón.

El siglo X a.e.c. fue el siglo que presenció la conquista de Jerusalem, ciudad que fue convertida en capital del reino y a la que David llevó el Arca de la Alianza.

Salomón, su sucesor, se preocupó de la construcción del Templo y de convertirla en un centro de comercio internacional. A la muerte de Salomón, el ʺrey sabioʺ, el reino se dividió. Jerusalem continuó como capital de la reducida monarquía de Judá, a la que permanecieron fieles las tribus de Judá y Benjamin, quienes aceptaron al hijo de Salomón como heredero al trono.

Las diez tribus restantes juraron lealtad a Jeroboam e instauraron el Reino de Israel, al norte, cuya capital fue Samaria. La historia independiente de ambos reinos fue sesgada por los conquistadores asirios y babilonios.

Los asirios pusieron fin al Reino de Israel y deportaron a sus habitantes, como resultado de ello se habla de las ʺdiez tribus perdidasʺ.

En el 586 a.e.c., los neobabilonios, después de largos tres años de asedio a la ciudad de Jerusalem, destruyeron el Templo, devastaron la ciudad y los sacerdotes y dirigentes fueron exiliados a Babilonia.

En este momento histórico se produjo el segundo encuentro de Israel con la cultura mesopotámica.

A diferencia de lo que aconteció con los habitantes del reino de Israel, los de Judá sobrevivieron
como judíos y el judaísmo se mantuvo a pesar del cautiverio.

Esto fue posible porque los judíos que llegaron a Babilonia poseían una colección de escritos que llegaron a ser el núcleo de la Torá y les permitió mantener vivos aquellos recuerdos que debían y querían conservar.

Sin la existencia del Templo no puede haber sacrificios que ofrendar a Dios, entonces, surgieron una serie de modificaciones importantes:

a) surgió el ʺlugar de reuniónʺ, la beit haknéset o casa de la asamblea, donde la lectura de las escrituras constituyó la base del ritual sinagogal.

b) las oraciones y algunos ayunos vinieron a reemplazar a los sacrificios.

Durante el exilio, el saber y la instrucción babilónicas fueron infiltrándose en la mente y el pensamiento hebreo de modo tal, que a su regreso, llevaron consigo diversas prácticas litúrgicas, educativas y jurídicas que adaptaron a su aspiración de vida y a su concepción religiosa.

Babilonia fue destruida a su vez por Ciro, rey de Persia:
ʺEn el año primero de Ciro, rey de Persia, en cumplimiento de la palabra de Adonai, por boca de Jeremías, movió Yahveh el espíritu de Ciro de Persia, que manda a publicar de palabra y por escrito en todo su reino: Así habla Ciro, rey de Persia: Yahvé, el dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra. El meha encargado que le edifique una casa en Jerusalem, en Judá. Quien de entre vosotros pertenezca a su pueblo, ¡sea su Dios con él y suba!ʺ.

Ezra, el escriba, fue el encargado de encabezar el núcleo de judíos que, ‐exiliados en Babilonia‐, decidieron retornar a su patria. Quienes regresaron encontraron una realidad que no correspondía a las imágenes idílicas de los profetas:

Había una pequeña comunidad desmoralizada, numerosos matrimonios mixtos y una población casi
abandonada en lo religioso y bastante proclive a cultos extranjeros. No obstante la desilusión, los recién llegados lucharon y trabajaron duramente. Ezra con gran energía organizó la comunidad y obtuvo de los judíos el compromiso de vivir de acuerdo a la Torá.

Cerca de 112 años vivieron en relativa paz hasta que Oriente se convulsionó con la llegada de Alejandro Magno. Alejandro representó mucho más que una mera corriente bélica victoriosa: llevó consigo la cultura helénica a Oriente y el choque cultural produjo obras de gran envergadura.



A la muerte de Alejandro, sus generales se dividieron el vasto imperio. Así fue como en Oriente Seleuco quedó con la parte norte, ‐capital Antioquía‐, y Ptolomeo heredó Egipto, con Alejandría como su capital.

Emergieron dos grandes imperios, el Seléucida y el Lágida. La lucha entre ambos poderes imperiales
fueron frecuentes y el pequeño estado judío cambió de manos varias veces.

En el siglo II a.e.c., los judíos eran tributarios de los seléucidas. Su rey, Antíoco, estableció que sólo Zeus podía ser objeto de adoración y colocó una estatua de esta divinidad en el Templo de Jerusalem para que se
le rindiera culto.

La rebelión surgió en el norte, en Modiín, encabezada por Matatías, de la familia de los hasmoneos. La victoria llegó recién en el 165 a.e.c..

Luego de una época de monarquía idumea y de procuradores romanos. Roma envió tropas a esa zona para imponer el orden.
Después de tres años de asedio, un 9 de Av del año 70 e.c., los romanos abrieron una brecha en los muros de Jerusalem e ingresaron a ella victoriosos. Los romanos conquistaron y avanzaron al interior de la ciudad
e incendiaron el Templo. Más tarde, prohibieron a los judíos residir en Jerusalem y la expulsión, por edicto, dio origen a la gran Diáspora, el Galut.

Así se inició la segunda fase de la historia de este pueblo.

En Oriente y Occidente se instalaron comunidades judías que vivieron en barrios cerrados y acorde a sus tradiciones y costumbres.

En Europa, la existencia de núcleos de judíos está comprobado desde fines de la época bíblica.
Su número fue en aumento gracias a las conversiones, la deportación de prisioneros de guerra y las migraciones pacíficas hacia la capital del Imperio.

Comunidades establecidas con todos los requisitos que precisa una comunidad judía se encuentran en Europa sólo a contar del siglo III.

La situación de los judíos fue cambiando con el tiempo. En un comienzo, cuando el Imperio Romano era todavía pagano, los judíos eran tratados con tolerancia y el judaísmo era considerado una ʺreligio lícitaʺ.

Esta situación cambió cuando el Cristianismo se convirtió en la religión oficial del imperio.
Desde entonces se comenzó a vivir un clima de intolerancia y la Iglesia Católica empezó a
desarrollar, lentamente, un código antijudío que alcanzó su forma definitiva en el Concilio de
Letrán en 1215. Las restricciones que el Concilio impuso a los judíos se vieron reforzadas por el
prejuicio popular.

En Oriente las cosas no se dieron mejor. Los judíos vivían inmersos en un sistema totalitario cuyos habitantes dividieron el mundo en dos partes.

La primera, aquella donde domina el Islam y en la que no hay lugar para la existencia de herejes
(Dar‐ul‐Islam), y, la segunda, el resto del mundo, contra el cual los musulmanes estaban en
guerra con el objeto de conquistarlo e imponer el Islam (Dar‐ul‐jarb).

La guerra contra esta parte del mundo es una guerra santa (Djihad) a la que está obligado el musulmán en defensa de su comunidad y de la propagación de su fe.

En este mundo del Islam, se tolera a los que pertenecen al Pueblo del Libro (ahl‐ul‐kitab) en calidad de ʺDhimmiʺ.

La designación de ʺdhimmiʺ se otorga tanto a los judíos como a los cristianos que habitan en
países gobernados por el Islam. La calidad de dhimmi permite la posibilidad de vivir en el seno
del mundo islámico basándose en un sistema, debidamente establecido desde el punto de vista
jurídico‐legal‐religioso, que les asegura protección a cambio del pago de un impuesto: la ʺgiziáʺ.

Diferente fue en Occidente, donde a partir del siglo XVIII se evidenciaron cambios que
influyeron en la actitud de la sociedad hacia los judíos.

Una atmósfera más tolerante comenzó a respirarse desde entonces. Es posible que se debiera, entre otros factores‐, a una nueva concepción de estado, donde éste deviene en soberano y propugna su propio desarrollo incrementando su poderío político y económico. Se impone la ʺraison dʹétatʺ.

Comienza a palparse este cambio de actitud y en diferentes países de Europa se alzaron las voces de prominentes hombres. Es así como encontramos a Wilhelm Dohm (Austria), quien expuso el problema de la falta de derechos de los judíos y aseguró la utilidad que éstos pueden prestar al gobierno.

Jean Bodin ‐en Francia‐ hizo presente a las autoridades el principio de la razón de Estado. Hugo Grotius ‐en Holanda‐ se preocupó de estudiar ‐a petición expresa del gobierno holandés la situación de los judíos y planteó una serie de proposiciones tendientes a mejorar y elevar su condición.

John Toland ‐en Inglaterra‐ destacaba en sus obras que los judíos no perseguían poder político, cívico o religioso.

Luzatto, en Italia, señalaba que los judíos tenían derecho a ser tratados como ciudadanos en los lugares donde residían y donde ʺfueran mejor usados y tuvieran mayor seguridadʺ.

Se dio inicio a los Tiempos Modernos donde encontramos el marco necesario para el surgimiento de diversas corrientes de pensamiento judaico como lo son, entre otras, el Iluminismo, Jasidismo, Ortodoxia, Reformismo y, por supuesto, el Sionismo.

Largo sería aquí referirnos a cada una de ellas, a sus iniciadores y seguidores . Como así mismo,
el detenernos a analizar los cambios que produjeron una nueva serie de valoraciones y los
sucesos históricos entroncados con ellos y con el cambio de actitud hacia los judíos

La Emancipación abatió los muros de los ghettos. Sus habitantes, en mayor o menor medida,
comenzaron a integrarse a la sociedad circundante.

Las matemáticas, las ciencias naturales, la historia y la lengua del país donde residían ‐entre
otras‐ fueron disciplinas que se sumaron a la tradicional enseñanza del Talmud Torá que se
impartía en el jéder.

En algunos lugares antes, en otros después, no sin esfuerzo, los judíos devinieron en ciudadanos.
Sin importar el tiempo ni el lugar, en sus pensamientos, en sus oraciones, en su vida diaria, Sión
estaba presente. Eretz Israel era fuente de inspiración y de esperanza: esperanza que tomó
cuerpo en el siglo XIX de esta era, cuando en Basilea Theodor Herzl sentó las bases del que
llegaría a ser el Estado de Israel.

ʺTodo es eterno‐había dicho Herzl‐hasta mis sueños, porque otros los soñaran cuando yo no esté...ʺ

Herzl ha sido uno de los mas grandes visionarios de todos los tiempos. Un profeta con una fuerza y vitalidad generadora.

Su sueño fue la concreción de un estado judío con Jerusalem como su capital.

En su novela Altneuland, que ha llegado a ser el símbolo del Israel moderno, da una visión de
como él prevé la vida en esa ʺvieja‐nueva patriaʺ.

En el Estado Judío expresa su pensamiento respecto de la creación de un estado, diseña una
bandera, determina el número de horas que debe durar la jornada de trabajo e incluso llega a
decir de qué modo se iría poblando dicho estado.

ʺIm tirtzú ein‐zo agadáʺ (si lo deseáis no será una leyenda)

Así se hizo realidad la redención de Israel en su tierra, tercera etapa en la historia de este
pueblo. La Historia del Moderno estado de Israel en 1948.

La historia de Israel, como es de esperar, incluye a partir de entonces, la vida de los Judíos en el
Estado Judío o Estado de Israel y en la Diáspora.



Gracias a ANA MARIA TAPIA‐ADLER

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  E.B.G. Jacob Uriel Escalera  M.:.M.:. 
  A.·. L.·. MMXIII   Shalom aleijem

viernes, 24 de mayo de 2013

La Menorah.


HONRA A YHWH CON LA LUZ
La luz ha constituido una constante dentro de la existencia judía a través de los siglos.
Esta ha estado presente en todas las ceremonias y festividades hebreas y representa un elemento central de la liturgia judía. Además de buscar a través de ella la santificación de ciertas fechas sagradas, la luz encierra un significado propio que pone al judío en estrecho contacto con su identidad y su herencia tanto nacional como cultural.
En los tiempos talmúdicos, los judíos acostumbraban encender velas no para cumplir con preceptos religiosos, sino sólo con el propósito de iluminar sus hogares; posteriormente, de acuerdo con el versículo bíblico "... para los judíos había luz y regocijo, alegría y honra..." (Esther 8:16) esta tradición se convirtió en una actividad obligatoria en las ocasiones alegres y en los días festivos.

 A lo largo de la historia, el encendido de velas ha sido obligación primaria más no exclusiva de la mujer, a quien se le otorga el privilegio de cumplir con este mandamiento a través del cual se crea un ambiente espiritual único, ya que el brillo de la luz elimina la ansiedad y la melancolía, y trae consigo la esperanza.

La tradición luminaria no se restringe exclusivamente al hogar. En todas las sinagogas se coloca una lámpara con aceite que permanece constantemente encendida. Se trata del Ner Tamid o lámpara perpetua que simboliza la promesa del Todopoderoso de preservar al pueblo de Israel. La flama de esta lámpara representa la presencia divina, la paz y la armonía.

La continua dedicación del judío a la preservación y el cumplimiento de la Torá y sus preceptos puede compararse con una luz que nunca se extingue... "Porque la Torá es una lámpara y la enseñanza es una luz, y las reprensiones de la corrección son los caminos de la vida" (Proverbios 6:23).

De hecho, el fuego es el único elemento de la naturaleza que da de si y que al mismo tiempo se encierra en constante regeneración.

En la antigüedad, el Ner Tamid era la parte central de la menorá o candelabro de siete brazos que los hebreos colocaron en el Gran Templo de Jerusalem.

 La menorá es uno de los símbolos más antiguos del judaísmo. Sus orígenes se remontan a los días del éxodo de Egipto cuando los judíos deambulaban por el desierto del Sinaí. De acuerdo al Antiguo Testamento, fue allí donde Moisés recibió el mandato divino de "...hacer un candelabro de oro puro, labrado a martillo... con seis brazos que saldrán de los dos lados de su tronco; tres brazos del candelabro de un lado de él, y tres brazos del otro lado... y tendrán en cada brazo tres copas en forma de flores de almendro, con una manzana y una flor... y serán siete sus lámparas". (Exodo 25:31-37).

Con el propósito de cumplir con este precepto, Moisés ordenó al orfebre Bezalel la construcción de una menorá que colocó en el Tabernáculo del desierto. Años después, cuando los judíos llegaron a la Ciudad Santa y edificaron el Primer Templo en 953 a.e.c., transportaron el candelabro original a su nuevo santuario. Cuenta la tradición que la lámpara se instaló en una mesa que simboliza las delicias del paraíso y la presencia divina. Diariamente, el sacerdote principal encendía la menorá con aceite puro de olivas para producir una llama más clara, cumpliendo así con el mandato bíblico: "Manda a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas con mortero, para el candelabro, a fin de hacer arde la lámpara de continuo". (Levítico 24:2).

Cuando Nabucodonosor destruyó el Templo en 587 a.e.c. todos los objetos sagrados desaparecieron. Setenta años más tarde, los judíos regresaron a Jerusalem a construir el Segundo Templo y colocaron en él una réplica de la menorá. En 70 e.c. los romanos, comandados por el general Tito, devastaron la ciudad y destruyeron el Templo, logrando capturar todos los objetos sagrados. La posesión de la menorá simbolizó la sumisión de los judíos a la supremacía romana y una reproducción de la captura del candelabro se realizó en bajo relieve en el Arco de la Victoria de Tito, para celebrar el triunfo de Roma.

A partir de este momento, la menorá se convirtió en un símbolo nacional judío que se utilizó como elemento artístico y religioso. Apareció en sinagogas, en lápidas, en mosaicos y sellos, con lo que eventualmente se universalizó su imagen.

Con el transcurso de los años, el candelabro de siete brazos se transformó en una de las principales representaciones del judaísmo. Actualmente, no sólo se continúa utilizando como elemento decorativo en las sinagogas, sino que constituye el emblema oficial del Estado de Israel, por lo que aparece en monedas, estampillas y sellos, reafirmando así la tradición y cultura milenarias del pueblo judío.

La menorá no es una representación puramente geométrica ya que conlleva simbolismos muy profundos. Es una imagen de la eterna supervivencia del pueblo judío, que al igual que el candelabro, ha persistido a lo largo de los siglos a pesar de los constantes ataques de sus adversarios.

Constituye, además, la reproducción de un elemento natural: el árbol de la vida, de cuyas ramas emana la energía para crear una nueva existencia.

Para los místicos, cada brazo del candelabro simboliza uno de los siete días de la creación, como representación del origen de la vida.

La luz que irradian las lámparas de la menorá cuando se encuentran encendidas, simboliza la presencia divina y con ella su perenne protección del hombre y la preservación de la paz y la esperanza. Es el resplandor que ilumina al mundo, guiando así al ser humano por el camino del bien.


E.B.G.   M.:.M.:. 
A.·. L.·. MMXIII 

viernes, 27 de mayo de 2011

Las razas humanas y la religión. Orígenes.


"El Cielo es mi Padre, él me ha engendrado. Tengo por familia todo este acompañamiento celeste. Mi Madre es la gran Tierra. La parte más alta de su superficie es su matriz; allí el Padre fecunda el seno de aquélla, que es su esposa y su hija."

He ahí lo que cantaba, hace cuatro o cinco mil años, delante de un altar de tierra donde flameaba un fuego de hierbas secas, el poeta védico. Una adivinación profunda, una conciencia grandiosa respira en esas palabras extrañas.

Ellas encierran el secreto del doble origen de la humanidad. Anterior y superior a la tierra es el tipo divino del hombre; celeste es el origen de su alma. Pero su cuerpo es el producto de los elementos terrestres fecundados por una esencia cósmica. Los besos de Uranos y de la gran Madre significan, en el lenguaje de los Misterios, las lluvias de almas o de mónadas espirituales, que vienen a fecundar los gérmenes terrestres: los principios organizadores, sin los que la materia sólo sería una masa inerte y difusa.

La parte más alta de la superficie terrestre, que el poeta védico llama la matriz de la Tierra, designa los continentes y las montañas, cuna de las razas humanas. En cuanto al cielo, Varuna, el Urano de los griegos, representa el orden invisible, hiperfísico, eterno e intelectual, que abraza todo el Infinito del Espacio y del Tiempo.

En este artículo sólo nos ocuparemos de los orígenes terrestres de la humanidad según las tradiciones esotéricas, confirmadas por la ciencia antropológica y etnológica de nuestros días.

Las cuatro razas que comparten actualmente el Globo son hijas de tierras y zonas distintas. Por creaciones sucesivas, lentas elaboraciones de la tierra en su crisol, los continentes han emergido de los mares a intervalos de tiempo considerables, que los sacerdotes antiguos de la India llamaban ciclos antediluvianos. A través de millares de años, cada continente ha engendrado su flora y su fauna, coronada por una raza humana de color diferente.

El continente austral, tragado por el último gran diluvio, fue la cuna de la raza roja primitiva, de la que los Indios de América no son más que los restos, derivados de los troglodita s que se salvaron en los picos de los montes, cuando el continente se hundió. El África es la madre de la raza negra llamada etiópica por los griegos. El Asia ha elaborado la raza amarilla que se conserva en China. La última en nacer, la raza blanca, salió de los bosques de Europa, entre las tempestades del Atlántico y las brisas del Mediterráneo.

Todas las variedades humanas resultan de las mezclas, de las combinaciones, de degeneraciones o selecciones de esas cuatro grandes razas. En los ciclos anteriores, la roja y la negra han reinado sucesivamente por medio de potentes civilizaciones que han dejado huellas en las construcciones ciclópeas y en la arquitectura de Méjico. Los templos de la India y Egipto tenían acerca de esas civilizaciones desvanecidas, cifras y tradiciones escasas. En nuestro ciclo la raza blanca domina, y si se mide la antigüedad probable del Egipto y la India, se hará remontar su preponderancia a siete u ocho mil años (1).

Según las tradiciones brahmánicas, la civilización ha comenzado sobre la tierra hace cincuenta mil años, con la raza roja, sobre el continente austral, cuando Europa entera y parte del Asia estaban aún bajo el agua. Esas mitologías hablan también de una raza de gigantes anterior. Se han encontrado, en ciertas cavernas del Thibet, osamentas humanas gigantescas, cuya conformación semeja más al mono que al hombre.

Ellas se relacionan con una humanidad, primitiva, intermedia, aun vecina de la animalidad, que no poseía ni lenguaje articulado, ni organización social, ni religión. Porque estas tres cosas brotan siempre a la par; y ese es el sentido de aquella notable triada bárdica que dice: "Tres cosas son primitivamente contemporáneas: Dios, la luz y la libertad." Con el primer balbuceo de la palabra nació la sociedad y la sospecha vaga de un orden divino. Es el soplo de Jehovah en la boca de Adán, el verbo de Hermes, la ley del primer Manu, el fuego de Prometeo. Un Dios palpita en la fauna humana. La raza roja, ya lo hemos dicho, ocupaba el continente austral, hoy sumergido, llamado Atlántida por Platón, según las tradiciones egipcias.

Un gran cataclismo le destruyó en parte y dispersó sus restos. Varias razas polinésicas, al igual que los lndios de la América del Norte y los Aztecas que Hernán Cortés encontró en Méjico, son los supervivientes de la antigua raza roja, cuya civilización, perdida para siempre, tuvo sus días de gloria y de esplendor materiales. Todos esos pobres retrasados llevan en sus almas la incurable melancolía de las viejas razas que mueren sin esperanza.

Después de la raza roja, la raza negra dominó sobre el globo. Hay que buscar su tipo superior, no en el negro degenerado, sino en el abisinio y el nubio, en quienes se conserva el molde de esta raza llegada a su apogeo. Los negros invadieron el Sur de Europa en tiempos prehistóricos. Y fueron rechazados por los blancos. Su recuerdo se ha borrado completamente de nuestras tradiciones populares. Sin embargo, han dejado dos huellas indelebles: horror al dragón que fue el emblema de sus reyes y la idea de que el diablo es negro.

Los negros devolvieron el insulto a la raza rival haciendo blanco a su diablo. En los tiempos de su soberanía, los negros tuvieron centros religiosos en el Alto Egipto y la Judea. Sus ciudades ciclópeas coronaban las montañas del Cáucaso, de África y del Asia central. Su organización social consistía en una teocracia absoluta. En la cima, sacerdotes temidos como dioses; abajo, tribus revoltosas, sin familia reconocida, las mujeres esclavas. Esos sacerdotes tenían conocimientos profundos, el principio de la unidad divina del universo y el culto de los astros que, bajo el nombre de sabeísmo, se infiltró entre los pueblos blancos (2).

Pero entre la ciencia de los sacerdotes negros y el fetichismo grosero de las masas, no había punto intermedio, arte idealista, mitología sugestiva. Por lo demás, una industria ya sabia, el arte de manejar piedras colosales y de fundir los metales en hornos inmensos en que se hacía trabajar a los prisioneros de guerra. En esta raza poderosa por la resistencia física, la energía pasional y la capacidad de asimilación, la religión fue, pues, el reino de la fuerza por el terror. La Naturaleza y Dios no aparecieron casi a la conciencia de ésos pueblos niños más que bajo la forma del dragón, del terrible animal antediluviano que los reyes hacían pintar en sus banderas y los sacerdotes esculpían en la puerta de sus templos.

Si el sol de África ha incubado la raza negra, se diría que los hielos del polo ártico han visto la florescencia de la raza blanca. Son los Hiperbóreos de que habla la mitología griega. Esos hombres de cabellos rojos, de ojos azules, vinieron del Norte a través de las selvas, iluminadas por auroras boreales, acompañados de perros y renos, mandados por jefes temerarios y animados, empujados por mujeres videntes. Cabellos de oro y ojos de azul: colores predestinados. Esa raza debía inventar el culto del sol y del fuego sagrado y traer al mundo la nostalgia, del cielo. Tan pronto ella se rebela contra éste hasta quererle escalar, como se prosternará ante sus esplendores en una adoración absoluta.

Como las otras, la raza blanca tuvo que libertarse del estado salvaje antes de adquirir conciencia de sí misma. Tiene ella por signos distintivos el gusto de la libertad individual, la sensibilidad reflexiva que crea el poder de la simpatía, y el predominio del intelecto, que da a la imaginación un sello idealista y simbólico. La sensibilidad anímica trajo la afección, la preferencia del hombre por una sola mujer; de ahí la tendencia de esta raza a la monogamia, el principio conyugal y la familia. La precisión de libertad, unida a la sociabilidad, creó el clan con su principio electivo. La imaginación ideal creó el culto de los antepasados, que forma la raíz y el centro de la religión de los pueblos blancos.

El principio social y político, se manifiesta el día que un cierto número de hombres semisalvajes, ante el ataque de enemigos, se reúnen instintivamente y eligen al más fuerte y más inteligente de entre ellos, para defenderles y mandarles: aquel día la sociedad nació.

El jefe es un rey en germen; sus compañeros, nobles futuros; los viejos deliberantes, pero incapaces de andar, de la fatiga, forman ya una especie de Senado o asamblea de ancianos. ¿Pero cómo nació la religión? Se ha dicho que era el temor del hombre primitivo ante la Naturaleza. Pero el temor nada de común tiene con el respeto y el amor: aquél no liga el hecho a la idea, lo visible a lo invisible, el hombre a Dios. Mientras que el hombre sólo tembló ante la Naturaleza, no fue aún un hombre. Lo fue sólo el día que asió el lazo que le relacionaba al pasado y al porvenir, a algo de superior y bienhechor, y donde él adoró cosa misteriosa incógnita. Pero ¿cómo adoró él por vez primera?

Fabre d'Olivet lanza una hipótesis eminentemente genial y sugestiva sobre el modo de establecerse el culto a los antepasados en la raza blanca (3). En un clan belicoso, dos guerreros rivales se querellan. Furiosos, van a matarse, ya han llegado a las manos. En ese momento una mujer con el cabello en desorden se interpone entre los dos y los separa. Es la hermana de uno y la mujer del otro. Sus ojos arrojan llamas, su voz tiene el acento del mando. Ella dice en frases entrecortadas incisivas, que ha visto en la selva al Antepasado de la raza, el guerrero victorioso de tiempos remotos, el héroe que se le ha aparecido.

El no quiere que dos guerreros hermanos luchen, sino que se unan contra el enemigo común. "Es la sombra del gran Abuelo, el héroe me lo ha dicho, clama la mujer exaltada: ¡ él me ha hablado! ¡ Le he visto!" Lo que ella dice, lo cree. Convencida, convence. Emocionados, admirados y como abrumados por una fuerza invencible, los adversarios reconciliados se dan la mano y miran a esa mujer inspirada como una especie de divinidad.

Inspiraciones tales, seguidas de bruscas reacciones, debieron producirse en gran número y bajo formas muy diferentes en la vida prehistórica de la raza blanca. En los pueblos bárbaros, la mujer es quien, por su sensibilidad nerviosa, presiente ante lo oculto, afirma lo invisible. Que se considere ahora cuáles serían las consecuencias inesperadas y prodigiosas de un acontecimiento semejante al que hemos relatado. En el clan, en la tribu, todos hablan del hecho maravilloso. La encina, donde la mujer inspirada ha visto la aparición, se convierte en árbol, sagrado. Se la conduce allá de nuevo; y, bajo la influencia magnética de la luna que la coloca en un estado visionario, continúa profetizando en nombre del gran Abuelo.

Pronto esta mujer y otras semejantes, de pie sobre las rocas, en medio de los claros del bosque, al ruido del viento y del océano lejano, evocarán las almas diáfanas de los antepasados ante las multitudes palpitantes, que las verán, o creerán verlas, atraídas por mágicos encantos en las brumas flotantes de las transparencias lunares. El último de los grandes celtas, Ossián, evocará a Fingal y sus compañeros en las nubes compactas. Así, en el origen mismo de la vida social, el culto de los antepasados se establece en la raza blanca. El gran antepasado llega a ser el Dios de la tribu. He ahí el comienzo de la religión.

Pero eso no es todo. Alrededor de la profetisa se agrupan ancianos que la observan en sus sueños lúcidos, en sus éxtasis proféticos. Ellos estudian sus estados diversos, fiscalizan sus revelaciones, interpretan sus oráculos. Notan ellos que cuando profetiza en el estado visionario, su cara se transfigura, su palabra se vuelve rítmica y su voz elevada profiere sus oráculos cantando una melopea grave y significativa (4). De ahí el verso, la estrofa, la poesía y la música, cuyo origen pasa por divino en todos los pueblos de raza aria. La idea de la revelación no podía producirse más que a propósito de hechos de ese orden. Al mismo tiempo vemos brotar la religión y el culto, los sacerdotes y la poesía.

En Asia, en el Irán y en la India, donde los pueblos de raza blanca fundaron las primeras civilizaciones arias, mezclándose a pueblos de color diferente, los hombres adquirieron pronto supremacía sobre las mujeres en cuestiones de inspiración religiosa. Allí no oímos hablar más que de sabios, de rishis, de profetas. La mujer, rechazada, sometida, ya no es sacerdotisa más que del hogar. Pero en Europa la, huella del papel preponderante de la mujer se encuentra en los pueblos de igual origen, que fueron bárbaros durante millares de años. Aparece en la Pitonisa escandinava, en la Voluspa del Edda, en las druidas célticas, en las mujeres adivinadoras que acompañaban a los ejércitos germanos y decidían sobre el día de las batallas (5), y hasta en las Bacantes tracias que sobrenadan en la leyenda de Orfeo.

La Vidente prehistórica se continúa con la Pythia de Delfos.

Las profetisas primitivas de la raza blanca se organizaron en colegios de druidesas, bajo la vigilancia de los ancianos instruidos o druida s, los hombres de la encina. Ellas fueron al principio bienhechoras. Por su intuición, su adivinación, su entusiasmo, dieron un vuelo inmenso a la raza que estaba sólo en el comienzo de su lucha, varias veces secular, contra los negros. Pero la corrupción rápida y los enormes abusos de esta institución eran inevitables. Sintiéndose dueños de los destinos de los pueblos, las druidesas quisieron dominarlos a toda costa. Faltándoles la inspiración, quisieron dominar por el terror.

Exigieron los sacrificios humanos e hicieron de ellos un elemento esencial de su culto. Los instintos heroicos de su raza los favorecían. Los Blancos eran valientes; sus guerreros despreciaban la muerte; a la primera llamada venían voluntariamente y por bravata a colocarse bajo el cuchillo de las sanguinarias sacerdotisas. Por medio de hecatombes humanas se lanzaban los vivos hacia los muertos como mensajeros, y se creía obtener así los favores de los antepasados.

Esa amenaza perpetua, colocada sobre la cabeza de los primeros jefes por boca de las profetisas y de los druidas, se volvió entre sus manos un formidable instrumento de dominio.

Primer ejemplo de la perversión que sufren fatalmente los más nobles instintos de la naturaleza humana, cuando no son dirigidos por una sabia autoridad, encaminados al bien por una conciencia superior. Dejada al azar de la ambición y la pasión personal, la inspiración degenera en superstición, el valor en ferocidad, la idea sublime del sacrificio en instrumento de tiranía, en explotación pérfida y cruel.

Pero la raza blanca estaba aún en su infancia violenta y loca. Apasionada en la esfera anímica, debía atravesar otras muchas y sangrientas crisis. Acababa de ser despertada por los ataques de la raza negra, que comenzaba a invadir el sur de Europa. Lucha desigual al principio. Los Blancos medio salvajes, salidos de sus bosques y habitaciones lacustres, no tenían otro recursos que sus arcos, sus lanzas y sus flechas con puntas de piedra.

Los Negros tenían armas de hierro, armaduras de bronce, todos los recursos de una civilización industriosa y sus ciudades ciclópeas. Aplastados en el primer choque, los Blancos nevados cautivos empezaron a ser en masa esclavos de los Negros, que les forzaron a trabajar la piedra y a llevar el mineral a sus hornos. Pero algunos cautivos escapados llevaron a su patria los usos, las artes y fragmentos de ciencia de sus vencedores. Aprendieron ellos de los Negros dos cosas capitales: la fundición de los metales y la escritura sagrada; es decir, el arte de fijar ciertas ideas por medio de signos misteriosos y jeroglíficos sobre pieles de animales, sobre piedras o corteza de fresnos; de ahí las runas de los celtas.

El metal fundido y forjado era el instrumento de la fuerza; la escritura sagrada fue el origen de la ciencia y de la tradición religiosa. La lucha entre la raza blanca y la raza negra osciló durante siglos desde los Pirineos al Cáucaso y desde el Cáucaso al Himalaya. La salvación de los Blancos se debió a sus selvas, donde, como las fieras, podían esconderse para salir de nuevo en el momento oportuno. Enardecidos, aguerridos, mejor armados de siglo en siglo, tomaron en fin el desquite; echaron abajo las ciudades de los negros, los arrojaron de las costas de Europa e invadieron a su vez todo el N arte de África y el centro de Asia, ocupada por tribus diversas.

La mezcla de las dos razas se operó de dos modos distintos, por colonización pacífica o por conquista belicosa. Fabre d'Olivet, ese maravilloso vidente del pasado prehistórico de la humanidad, parte de esa idea para emitir una visión luminosa sobre el origen de los pueblos llamados semíticos y de los pueblos arios. Allí donde los colonos blancos se habían sometido a los pueblos negros aceptando su dominación y recibiendo de sus sacerdotes la iniciación religiosa, ahí se formaron los pueblos semíticos, como los Egipcios anteriores a Menes, los Árabes, los Fenicios, los Caldeas y los Judíos.

Las civilizaciones arias, al contrario, se formaron allí donde los Blancos habían reinado sobre los Negros por la guerra o la conquista, como los iranios, los Indios, los Griegos, los Etruscos. Agreguemos a esto, que bajo la denominación de pueblos arios comprendemos también a todos los pueblos blancos que habían quedado en estado salvaje y nómada en la antigüedad, tales como los Escitas, los Getas, los Sármatas, los Celtas y más tarde los Germanos. Por este medio pudiera explicarse la diversidad fundamental de las religiones y también de la escritura en esas dos grandes categorías de naciones.

Entre los Semitas donde la intelectualidad de la raza negra dominó al principio, se nota, sobre la idolatría popular, una tendencia al monoteísmo, el principio de la unidad del Dios oculto, absoluto y sin forma, que fue uno de los dogmas esenciales de los sacerdotes de la raza negra y de su iniciación secreta. Entre los Blancos vencedores, o conservados puros, se nota, al contrario, la tendencia al politeísmo, a la mitología, a la personificación de la divinidad, que proviene de su amor a la naturaleza y de su culto apasionado por los antepasados.

La diferencia principal entre la manera de escribir de los Semitas y los Arios, se explicará por la misma causa. ¿Por qué todos los pueblos semita s escriben de derecha a izquierda, y los arios de izquierda a derecha? La razón que de ello da Fabre d 'Olivet es tan curiosa como original, y evoca ante nuestros ojos una verdadera visión de este pasado perdido.

Todo el mundo sabe que en los tiempos prehistóricos no había escritura vulgar. El uso de ella no se generalizo hasta la escritura fonética o arte de figurar por letras el sonido mismo de las palabras. Pero la escritura jeroglífica, o arte de representar las cosas por signos cualesquiera, es tan vieja como la civilización humana. y siempre en esos tiempos primitivos, fue el privilegio del sacerdocio, como función religiosa y primitivamente como inspiración divina. Cuando en el hemisferio austral, los sacerdotes de la raza negra o meridional trazaban sobre pieles de animales o sobre tablas de piedra sus signos misteriosos, tenían por costumbre volverse hacia el polo Sur; su mano se dirigía hacia el Oriente, fuente de luz.

Escribían, pues, de derecha a izquierda. Los sacerdotes de la raza blanca o Septentrional aprendieron la escritura de los negros y comenzaron por escribir como ellos. Pero cuando el sentimiento de su origen se hubo desarrollado con la conciencia nacional y el orgullo de la raza, inventaron signos propios y en lugar de , orientarse hacia el Sur, hacia el país de los Negros, dieron cara al Norte, al país de los Antepasados, continuando la escritura hacia Oriente. Sus caracteres corren, pues, de izquierda a derecha.

De ahí la dirección de las runas célticas, del zend, del sánscrito, del griego, del latín y de todas las escrituras de las razas arias. Ellas corren hacia el Sol, fuente de la vida terrestre; pero miran al Norte, patria de los antepasados y fuente misteriosa de las auroras celestes.

La corriente semita y la corriente aria: he ahí los dos ríos por donde nos han llegado todas nuestras ideas, mitologías y religiones, artes, ciencias y filosofías. Cada una de estas corrientes lleva consigo una concepción opuesta de la vida, cuya reconciliación y equilibrio sería la verdad misma. La corriente semítica contiene los principios absolutos y superiores: la idea de la unidad y de la universalidad en nombre de un principio supremo que conduce, en su aplicación, a la Unificación de la familia humana. La corriente aria contiene la idea de la evolución ascendente en todos los reinos terrestres y supraterrestres, y conduce, en su aplicación, a la diversidad infinita de los desarrollos, en nombre de la riqueza de la naturaleza y de las aspiraciones múltiples del alma.

El genio semita desciende de Dios al hombre; el genio ario sube del hombre a Dios. El uno se representa por el arcángel justiciero, que desciende sobre la tierra armado de la espada y del rayo; el otro por Prometeo, que tiene en la mano el fuego robado del cielo y mide el Olimpo con la mirada.

Nosotros llevamos esos dos genios en nuestro interior. Pensamos y obramos por turno bajo el imperio de uno u otro. Pero están entretejidos, no fundidos en nuestra intelectualidad. Ellos se contradicen y se combaten en nuestros íntimos sentimientos y en nuestros pensamientos sutiles, como en nuestra. vida social y en nuestras instituciones. Ocultos bajo formas múltiples, que se podrían resumir bajo los nombres genéricos de espiritualismo y naturalismo, dominan nuestras discusiones y nuestras luchas. Irreconciliables e invencibles los dos, ¿quién los unirá? Y sin embargo, el avance, la salvación de la humanidad dependen de su conciliación y de su síntesis. Por tal razón, en este artículo quisiéramos remontarnos hasta la fuente de las dos corrientes, al nacimiento de los dos genios. Sobre las luchas históricas, las guerras religiosas, las contradicciones de los textos sagrados, pasaremos al interior de la conciencia misma de los fundadores y de los profetas que dieron a las religiones su movimiento inicial.

Ellos tuvieron la intención profunda y la inspiración de lo alto, la luz viva que da la acción fecunda. Sí, la síntesis preexistía en ellos. El rayo divino palideció y se obscureció entre sus sucesores; pero reaparece, brilla, cada vez que desde un punto cualquiera de la historia un profeta, un héroe o un vidente remonta a su foco. Porque sólo desde el punto de partida se divisa el objetivo. Desde el Sol radiante, el curso de los planetas.

Tal es la revelación en la historia, continua, graduada, multiforme como la naturaleza; pero idéntica en su manantial, una como la verdad, inmutable como Dios.

Remontando el curso de la corriente semita, llegamos por Moisés a Egipto, cuyos templos poseían, según Manethón, una tradición de 30.000 años. Remontando el curso de la corriente aria, llegamos a la India, donde se desenvolvió la primera grande civilización resultante de una conquista de la raza blanca. La India y Egipto fueron dos madres de religiones. Los dos países tuvieron el secreto de la gran iniciación. Entraremos en sus santuarios.

Pero sus tradiciones nos hacen remontar más alto aún, a una época anterior, donde los dos genios opuestos de que hemos hablado nos aparecen unidos en una inocencia primera y en una armonía maravillosa. Es la época aria primitiva. Gracias a los admirables trabajos de la ciencia moderna, gracias a la filología, a la mitología, a la etnología comparadas, hoy nos es permitido entrever esa época. Ella se dibuja a través de los himnos védicos que no son, sin embargo, más que su reflejo, con una sencillez patriarcal y una grandiosa fuerza de líneas. Edad viril y grave que se parece a la edad de oro que soñaron los poetas. El dolor y la lucha existen, sin embargo; pero hay en los hombres una confianza, una fuerza, una serenidad, que la humanidad no ha vuelto jamás a encontrar.

En la India el pensamiento se hará profundo, los sentimientos se afinarán. En Grecia las pasiones y las ideas se cubrirán con el prestigio del arte y el vestido mágico de la belleza. Pero ninguna poesía sobrepuja a ciertos himnos védicos en elevación moral, en alteza y amplitud intelectual. Hay allí el sentimiento de lo divino en la naturaleza, de lo invisible que la rodea y de la grande unidad que penetra el todo.

¿Cómo nació civilización semejante? Cómo se desarrolló tan alta intelectualidad en medio de guerras de raza y de la lucha contra la naturaleza. Aquí se detienen las investigaciones y las conjeturas de la ciencia contemporánea. Pero las tradiciones religiosas de los pueblos, interpretadas en su sentido esotérico, van más lejos y nos permiten adivinar que la primera concentración del núcleo ario en el Irán se hizo por una especie de selección operada en el seno mismo de la raza blanca, bajo la égida de un conquistador y legislador, que dio a su pueblo una religión y una ley conformes con el genio de la raza.



En efecto, el libro sagrado de los Persas, el Zend Avesta, habla de ese antiguo legislador bajo el nombre de Yima, y Zoroastro, al fundar una religión nueva, apela a ese predecesor como al primer hombre a quien habló Ormuzd, el Dios vivo, como Jesucristo apeló a Moisés. El poeta persa Firdousi llama a ese mismo legislador, Djem, el conquistador de los Negros. En la epopeya india, en el Ramayana, él aparece con el nombre de Rama, vestido de rey indio, rodeado de los esplendores de una civilización avanzada; pero conserva sus dos caracteres distintivos de conquistador, renovador e iniciado.

En las tradiciones egipcias, la época de Rama es designada por el reino de Osiris, el señor de la luz, que precede al reino de Isis, la reina de los misterios. - En Grecia, en fin, el antiguo héroe semidiós era honrado bajo el nombre de Dionysos, que viene del sánscrito Deva Nahousha, el divino renovador. Orfeo dio ese nombre a la Inteligencia divina, y el poeta Nonnus cantó la conquista de la India por Dionysos, según las tradiciones de Eleusis.



Como los radios de un mismo círculo, todas esas tradiciones designan un centro común. Siguiendo su dirección, se puede llegar a él. Entonces, por encima de la India de los Vedas, sobre el Irán de Zoroastro, en el alba crepuscular de la raza blanca se ve salir de los bosques de la antigua Escitia al primer creador de la religión aria, ceñido con su doble tiara de conquistador y de iniciado, llevando en su mano el fuego místico, el fuego sagrado que iluminará a todas las razas.


A Fabre d'Olivet pertenece el honor de haber encontrado ese personaje (6) y de trazar la vía luminosa que a él conduce; siguiéndola, trataré, a mi vez, de evocarle.


NOTAS

(1) Esa división de la humanidad en cuatro razas sucesivas y originarias, era admitida por los más antiguos sacerdotes de Egipto. Ellas están representadas por cuatro figuras de tipos y tez diferentes en las pinturas de la tumba de Setis I en Tebas. La raza roja lleva el nombre de Rot; la raza asiática, de piel amarilla, el de Aruc: la africana o negra, el de Halasiu; la líbico­europea o blanca de cabellos rubios, el de Tamahu. - Lenormant, Historie des peuples d'Orient, c. I.

(2) Véanse los historiadores árabes, así como Abdul-Ghazí, historia genealógica de los Tártaros, y Mohammed-Mosen, historiador de los Pérsas. William Jones, Asiatic Researches, l. Discours sur les Tartares i les Persans. .

(3) Historie philosophique du genre humain, tomo I.

(4) Todos los que han visto una verdadera sonámbula, han quedado admirados de la singular exaltación intelectual que se produce en su sueño lúcido. Para aquellos que no han sido testigos de tales fenómenos y que duden de ellos, citaremos un pasaje del célebre David Strauss, que no puede ser sospechoso de superstición. El vio en casa de su amigo el doctor Justinus Kerner a la célebre "vidente de Prévorst" y la describe así: "Poco después. la visionaria cayó en un sueño magnético. Contemplé por vez primera el espectáculo de ese estado maravilloso y puedo decirlo en su más pura y bella manifestación. Era una cara con expresión de sufrimiento, pero elevada y tierna y como inundada de un rayo celeste: una palabra pura, solemne, musical una especie de recitado; una abundancia de sentimiento, que desbordaban y que se hubieran podido comparar a bandas de nubes tan pronto luminosas como sombrías resbalando sobre su alma o también a brisas melancólicas y serenas impregnadas en las cuerdas de una maravillosa arpa eoliana". (Trad. R. Lindau, Biografíe General: art. Kerner)

(5) Véase la última batalla entre Ariovisto y César en los comentarios de este.

(6) Histoire Filosophique du genre Humain - Tomo I.



Gracias a EDUARDO SC

domingo, 10 de abril de 2011

YHVH Revelado.

La única forma de poder entender correctamente las Sagradas Escrituras, y las Epístolas, es si se tiene el verdadero y correcto entendimiento del Espíritu Santo. Debido a que las Sagradas Escrituras no fueron escritas para las poblaciones del mundo en general, “el hombre natural” o los que no tienen el “Espíritu Santo (Ruach [Ruaj] o Pneuma) de YHVH” no las pueden comprender; es por eso que abunda tanta información errónea.
El Espíritu Santo no es un Dios separado que tiene la mente de YHVH, o una subdivisión de YHVH con una identidad separada como en una trinidad. La Trinidad es un concepto muy arraigado que tiene su origen en religiones antiguas paganas; y si toman el tiempo suficiente para leer este mensaje espiritualmente revelado, a muchos de ustedes les dará escalofríos cuando la verdad salga a la luz.
Lea primero “Perspectiva Espiritual”, y luego regrese cerrando la página.Isaías 44:6
6 Así dice el Eterno, YHVH Rey de Israel, y su Redentor, Jehová (YHVH) de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero (“el Alfa y la Omega” o “El Auto-existente” que existe en sí mismo), y fuera de mí no hay Dios.
Nota: Es por eso que, cuando en el “Sabbatarian Network” (la Red de Sabbatarian) decimos “Dios” nos referimos solamente a YHVH, porque es el único Dios.
I Corintios 2:14-16
14 Pero el hombre natural (que busca lo físico) no percibe (no entiende) las cosas (espirituales) que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura (las rechaza), y (por lo tanto) no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.
16 Porque ¿quién conoció la mente de YHVH? ¿Quién le instruirá (aconsejará)? Mas nosotros tenemos la mente de Yahshua (Yahshua tiene la mentalidad [forma de pensar] o el Espíritu de YHVH).
Nota: Yahshua tiene la mente, ruach o ruwach (hebreo) o pneuma (griego) de YHVH, pero no es YHVH (El Eterno). Es una imagen de YHVH; al igual que los “escogidos” (los elegidos o los futuros hijos de YHVH) serán imágenes perfectas o reflejos de YHVH. Una vez que un ser (criatura) viene a ser una imagen, reflejo o extensión de YHVH, las distinciones (diferencias) entre esa criatura y YHVH se desvanecen, pero para estar claros y no caer in idolatría, mantendremos esa distinción. Ahora bien, debe entender que una extensión de YHVH tiene o tendrá todo el poder y la autoridad de YHVH mismo, y hasta ser considerado “portavoz” o “representante” de YHVH. Por lo tanto, YHVH tendrá muchas “extensiones” o “imágenes de El mismo” como “los hijos de Dios” lo cual incluye y no se limita a su “primogénito” y ser humano, Yahshua. Entonces, cómo es que las iglesias “tradicionales” o “anti-Mesías” han limitado a YHVH a una mera trinidad, cuando solo hay un Dios (YHVH) con una gran (numerosa) familia extendida.
Oseas 13:4
4 Mas yo soy YHVH tu Dios desde la tierra de Egipto; no conocerás, pues, otro dios fuera de mí, ni otro salvador sino a mí.
Nota: Yashua es una extensión o “representante” de YHVH, pero no es YHVH. A él le ha sido dada autoridad, pero nuestro verdadero “salvador” es YHVH. Yahshua hace la voluntad del Padre (YHVH), y fue el Padre quien dio a Su hijo, y él se dio a sí mismo como un acto de amor y obediencia.
Efesios 1:15-23
15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el señor Yahshua, y de vuestro amor para con todos los santos,
16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,
17 para que el Dios de nuestro Mesías, el Padre de gloria, (también) os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de El (de YHVH),
18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que El (YHVH) os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,
19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,
20 la cual YHVH operó en Yahshua, resucitándole de los muertos y sentándole a Su diestra en los lugares celestiales,
21 sobre todo principado (terrenal) y autoridad (terrenal) y poder (terrenal) y señorío (terrenal), y sobre todo nombre (terrenal) que se nombra, no sólo en este siglo (presente), sino también en el venidero (reino futuro en la tierra);
22 y (YHVH) sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la congregación (verdaderos adoradores de YHVH),
23 la cual (congregación) es su cuerpo (espiritual), la plenitud de aquel que todo lo llena en todo.
Nota: Los versículos anteriores muestran claramente a Yahshua como una extensión o representante del único y verdadero Salvador (YHVH), y “no” como YHVH. Al Mesías Yahshua le fue dada autoridad y dominio por el mismo YHVH. Para poder ser YHVH (Jehová), hay que ser “Auto-existente”; porque ser inmortal no indica que alguien o algo sea un dios o Dios. HaSatán (Satanás) y todos los ángeles son inmortales, y ellos no son Dios. La inmortalidad es un don de el único y verdadero “Auto-existente” Dios “YHVH”. Si sucediera que de repente YHVH, el “Auto-existente”, dejara de existir, toda la creación (mortales e inmortales) también dejaría de existir, por lo tanto, hay un sólo Dios Creador, y Su propio nombre así lo indica, YHVH “el que existe en sí mismo”.
Acerca del Espíritu Santo (Holy Ghost)
Todas las traducciones (al idioma inglés) Bíblicas que usan la terminología “Holy ghost” (fantasma Santo) en vez de “Holy Spirit” (Espíritu Santo), revelan el hecho de que sus traductores (judíos helenistas/paganizados) o fueron poco inspirados, estaban predispuestos a vanas filosofías humanas, o trataron de sabotear las Sagradas Escrituras (o una combinación de los tres).
HaSatan (Satanás) ha utilizado al máximo este concepto pagano Católico-romano de el “espíritu” (ghost-fantasma) para tergiversar el verdadero significado de el Espíritu Santo. La mayor parte del antiguo mundo y un gran sector de nuestra sociedad moderna es supersticiosa. La mentalidad de la gente supersticiosa se basa en el miedo (temor). El miedo, a su vez, es basado en lo desconocido, y lo desconocido lleva al hombre a la imaginación, de donde surgen las vanas filosofías humanas y la adoración a dioses falsos.
Mas la Palabra del Eterno dice que “el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4:18). El perfecto amor también nos revela através del Espíritu Santo, el verdadero entendimiento. Es este conocimiento revelado el que elimina las supersticiones, y el espíritu de error (2 Corintios 11:1-6; Daniel 2:21-22). Normalmente, este conocimiento no le es revelado a los seguidores de tradiciones paganas (Cristianismo y otras religiones falsas), es más, si usted personalmente se lo tratara de revelar, tampoco entenderían. Solamente YHVH, el Eterno, puede hacer que lo comprendan de este modo. Sin embargo, es nuestra responsabilidad enseñar la verdad de YHVH a todo el que podamos, y YHVH le impartirá revelación a quien El escoja.
En cuanto al Espíritu Santo, como el concepto de “espíritu” ha sido completamente tergiversado (como si fuera un fantasma) y explotado, le han sacado provecho injustamente para controlar a la población (miembros) de la iglesia tradicional y para ganancia monetaria. La humanidad, con la ayuda de (influenciada por) HaSatan (Satanás), expone las mentes susceptibles de sus niños a temprana edad a los conceptos falsos de fantasmas, con celebraciones como Halloween, películas como “Casper” (Gasparín) “El Fantasma Amistoso”, “Cazadores de Fantasmas” (Ghost Busters), y en películas que presentan un falso mundo espiritual. Ustedes, los de la generación de los años 60, ¿se acuerdan de la película “Topper”? Entonces, ¿cuál es el peligro en todo esto? ¿Cuáles han sido las consecuencias? Que al personificar el mundo espiritual, la sociedad no puede ver la verdadera identidad del Espíritu Santo. Además, la creencia en fantasmas ha ayudado a HaSatan a entorpecer el entendimiento acerca de la vida después de la muerte, el sentido de la vida, el significado de salvación, el conocimiento verdadero acerca del alma, y más. ¿Y cómo puede la sociedad adorar a YHVH en “espíritu y en verdad” si ni siquiera conocen el significado correcto de lo que es la verdad o el espíritu? Las religiones que existen hoy día están basadas en ese falso mundo espiritual, lo que se conoce como “espiritismo”, el cual abunda y está “vivito y coleando” (sano y salvo) en su vecindario y en el Internet.
¿Cuál es El Origen de La Palabra Bíblica, Espíritu?
De acuerdo con la concordancia Strong’s (#4151-griego) siempre que en el Nuevo Testamento aparecen las palabras santo y fantasma, espíritu o Espíritu de YHVH, es que han sido traducidas de la palabra griega “pneuma”, y precedidas por la palabra Santo o Dios, o alguna descripción similar que la identifica con la misma. No obstante, la palabra pneuma puede estar usada con o sin la descripción de “Santo”. Por lo tanto, el “pneuma” no es Santo por naturaleza. Las siguientes palabras se usan para definir la palabra pneuma, y a primera vista pareciera que hay discrepancia entre las diversas definiciones.
Las Definiciones del Pneuma (Neuma) “Natural”
(1) “Aliento”, “hálito”, “viento” o “una corriente de aire”.
(2) Hablando analíticamente o en sentido figurado: espíritu, estado de ánimo o la actitud.
(3) Hablando en términos humanos: el alma racional o persona que vive y piensa.
(4) Por implicación: la disposición mental, el principio esencial (vital).
(5) Sobrehumana: un ángel o demonio con la actitud de bueno o malo.
(6) Pronombre personal: se sobreentiende que se refiere a alguien (hembra o varón) con ambos “aliento” (vida) y la “disposición mental” (el carácter o la actitud; ya sea bueno o malo).
Las Definiciones del Pneuma (Neuma) “Santo”
Son las mismas del “pneuma natural”, pero con “calificadores” que son los que indican si es “sagrado, santo o justo”
(1) “Aliento santo”, “viento sagrado” o “una corriente sagrada de aire”, dando a entender que es como el movimiento de líquido invisible (semejante a un flujo de energía), pero no (nunca) sugiriendo una personificación: En realidad, es mucho más que “el movimiento”, como veremos más adelante.
(2) Analíticamente o en sentido figurado: un espíritu sagrado o actitud santa (generalmente es asociado con características femeninas, pero no con una mujer, tales como nutrir, aliviar, instruir, dar vida por el nacimiento).
(3) En términos humanos: una persona que haya recibido el carácter racional Santo de YHVH o la “Mentalidad Justa y Recta de YHVH”.
(4) Por implicación: una mentalidad sagrada, justa o santa.
(5) Sobrehumana: el carácter justo de YHVH, Sus ángeles santos o Yahshua resucitado (con la misma mentalidad).
(6) Divino: el Espíritu Santo, justo o sagrado de YHVH o de Yahshua o de los Hijos de YHVH (de la misma mentalidad como YHVH).
(7) Pronombre personal: implica solamente un rasgo y se refiere a un mortal o inmortal con el “aliento” sagrado que da vida o una “disposición mental” (forma de ser) justa.
En ningún diccionario griego o hebreo de la Biblia, encontrará las palabras Espíritu o Espíritu Santo con la definición de fantasma, o sea, como imaginamos hoy día lo que es un fantasma (un ser invisible o el alma casi invisible de un muerto). En todo caso, lo que indican todas las definiciones es que el Espíritu Santo es el carácter o la cualidad justa y de autoridad de la mente de YHVH (con los rasgos que son a veces femeninos y a veces masculinos), y no una personificación (como HaSatan le haría creer de una trinidad).
Nota: Si usted busca en su diccionario las palabras “psique” y “Psique” encontrará la siguiente información:
psique (comúnmente “psiquis”), nombre/sustantivo (p minúscula)
(1) El alma o el espíritu, a distinción del cuerpo. (2) El funcionamiento de la mente como el centro del pensamiento, sentimiento, y el comportamiento; y lo que ajusta y relaciona, consciente o inconscientemente, el cuerpo a su entorno social y físico. (Latín del griego “psukhe” que significa ALIENTO, VIDA, alma).
Psique, nombre/sustantivo (P mayúscula)
(1) De la mitología clásica (pagana) – doncella adorada por Eros y unida con él (convirtiéndose en uno solo) después de haber vencido los celos de Afrodita; llegó a convertirse en LA PERSONIFICACION del alma.
Bueno, ya hemos visto que la PERSONIFICACION de la palabra en latín “psique”, la cual significa ALIENTO, VIDA, alma, es un concepto totalmente pagano. Si buscamos la palabra griega “pneuma” veremos que su significado es también ALIENTO, ESPIRITU, MENTALIDAD, CARACTER (igual que la palabra hebrea “RUACH”).
Obviamente es muy fácil relacionar el espíritu natural y el Espíritu de YHVH, ya que no hay ninguna palabra específica que diferencie al uno del otro y para hacer una distinción entre lo que es santo y lo que no es, se debe usar conjuntamente con “Espíritu” algún término que represente Santo o Sagrado.
Ahora podemos ver claramente la conexión de la PERSONIFICACION de la psique (mental) como “Psique” (mitología) con el concepto pagano de la personificación del “Espíritu Santo” de YHVH, como en la tercera persona de la pagana “TRINIDAD”.
Nota: Con esto en mente nos movemos al siguiente punto de vista relacionado con la psique, definida como una fuerza mental consciente o inconsciente. Yo veo la psique como la fuerza más influenciada y distorsionada por HaSatan. También veo que uno de los métodos de influencia que más utiliza HaSatan es la “vanidad” (el deseo de ser especial). Hasta yo tengo que luchar contra este tipo de influencia, después de todo, procurar ser especial para YHVH es muy importante para aquellos que le adoran. El problema surge cuando la vanidad excede a la humildad, es por eso necesario que la humildad no sea fingida, sino verdaderamente parte de la psique (espíritu), y para eso es NECESARIO tener un Espíritu Santo de amor desinteresado y generoso hacia los demás.
¡TENGA CUIDADO! HaSatan utilizará nuestro deseo de ser especial en contra de nosotros, y usará sueños y eventos que no tienen explicación lógica alguna para crear un sentido de PRESUNCION en nuestra psique.
Sin embargo, nada de esto niega la existencia del Espíritu Santo (Espíritu de YHVH), puesto que nuestro Creador tiene y es un Espíritu Amoroso, Justo y Santo. Y es Su Espíritu el que determina cómo El y Sus hijos utilizan Sus poderes.
¿Pero cómo puede estar relacionado un “aliento”,
sea santo o no a un “atributo racional de la mente”?
El “Espíritu Santo” tiene sólo una Identidad Central conectada a él y ese punto focal (central) es YHVH, “El Padre”. Yahshua, el primer ser humano en convertirse en un Hijo Espiritual de Dios, tiene la misma actitud, carácter, voluntad, forma de pensar, razonamiento, y mentalidad santa como YHVH, pero Yahshua “NO” es YHVH. Yashua tiene la “mente” de YHVH y por lo tanto, también “Su Espíritu”, porque él cree en YHVH, y es esta “confianza” lo que finalmente lleva a obtener el favor (gracia) y la salvación de YHVH.
No hay tal Trinidad……. ni entre tres identidades separadas o tres Dioses separados, ni tan siquiera un Dios en “conjunto”. Solamente YHVH, “El Padre”, y el Mesías tienen nombres propios. El “Espíritu Santo” no tiene nombre ni es “Espíritu Santo” un nombre, sino que es un atributo descriptivo (que describe) del poder de la Mente de YHVH. Siempre que en las Sagradas Escrituras se usan frases como “Mi Padre y yo uno somos”, se refiere estrictamente al hecho de que Yahshua tiene los mismos atributos (justos) mentales de acuerdo a la mente de YHVH, y son “como uno” mentalmente (espiritualmente) hablando. El ser “como uno”, lo que significa es una “unión Espiritual” (una perfecta sintonía) entre creyentes con la misma mentalidad (forma de pensar y de sentir) y el Padre Eterno. YHVH le llama a esta “unión Espiritual” de las mentes el “Pacto de Amor” que existe entre El y el verdadero creyente (seguidor). Este Pacto de Amor se demuestra al seguir el ejemplo del propio sacrificio del Mesías. Vea: “El Sacrificio del Mesías”. Como “seguidores”, escogemos el obedecer a YHVH a través del deseo de nuestro corazón (amor). Ningún verdadero creyente puede simplemente decir “yo creo” y aún continuar en su pasada (natural) manera de vivir. Esta es la gran diferencia entre un verdadero creyente (seguidor del Mesías Yahshua), y un “supuesto” creyente o seguidor de el Anti-Mesías.
1 Corintios 2:12-16
12 Y nosotros (verdaderos creyentes) no hemos recibido el espíritu (pneuma o ruwach) del mundo (natural), sino el Espíritu (carácter justo o pneuma santo) que proviene de YHVH, para que sepamos (discernamos) lo que (verdades) YHVH nos ha concedido,
13 lo cual (verdades) también hablamos, no con palabras (de hombre) enseñadas por sabiduría humana (escuelas), sino con las que enseña el Espíritu (la mente de YHVH), acomodando lo espiritual a lo espiritual.
14 Pero el hombre natural no percibe las cosas (verdades) que son del Espíritu de YHVH, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente (con sabiduría impartida por YHVH).
15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas (verdades), pero él no es juzgado de nadie (ni siquiera por YHVH es juzgado).
16 Porque ¿quién conoció la Mente de YHVH? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la Mente de YHVH (el Espíritu Santo o los atributos de la Mente de YHVH).
Nota: El hombre natural no puede enseñar ni en seminarios ni universidades la verdad Espiritual. Es YHVH a través de su Espíritu quien le enseña a Sus Escogidos.
Vea: ¿”Dónde están los Verdaderos Ministros de YHVH”?
Romanos 15:5-6
5 Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un “mismo sentir” según el (ejemplo de) Mesías Yahshua,
6 para que unánimes (un mismo sentir), a una voz (un mismo sentir), glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro magistrado Yahshua (YHVH también es nuestro Dios y nuestro Padre “que está en los Cielos”).
1 Samuel 2:35 (profecía de Yahshua, nuestro Sumo Sacerdote)
35 Y yo me suscitaré un Sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón (emoción, creatividad, características femeninas) y a mi alma (razonamiento, liderazgo, características masculinas); y yo le edificaré casa firme, y andará delante (al mando) de mi ungido (hijos escogidos) todos los días.
Nota: No fue hasta hace poco que la ciencia médica descubrió que nuestros cerebros se componen de dos mitades diferentes. El lóbulo izquierdo (desde una perspectiva general) controla la lógica o el razonamiento (atributos predominantemente masculinos), y el lóbulo derecho (desde una perspectiva general) controla las emociones y la creatividad (atributos predominantemente femeninos). Juntos, el lóbulo derecho (corazón, sentimientos, femenino) y el lóbulo izquierdo (lógica, masculino) constituyen nuestra actitud y carácter de múltiples facetas, el cual puede ser santo o natural (no santo).
El Primer Testamento de YHVH
(El Tanakh o Tanaj)

Salmo 51:10-12
10 Crea en mí, oh Dios un corazón limpio, y renueva un espíritu recto (Strong’s, hebreo #7307, ruwach o mentalidad santa, pura) dentro de mí.
11 No me eches (súplica con fervor) de delante de tí, y no quites de mí (otra súplica con fervor) tu Santo Espíritu (carácter amoroso, santo y puro).
12 Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente.
Isaías 11:1-2 (profesía de Yahshua)
1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.
2 Y reposará sobre él el Espíritu de YHVH (Ruwach [Ruaj] Santo o Pneuma Santo); espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor (respeto) de YHVH.
Nota: Esta es la definición del Espíritu Santo más evidente que yo he encontrado en el Primer Testamento, puesto que esta profecía es acerca de Yahshua (el Mesías) y el Espíritu Santo (mentalidad) que moraría en él. Está bien claro que este Espíritu Santo no es un tercer dios imaginario como en la pagana Trinidad, sino una actitud mental, el carácter o “mentalidad” (forma de pensar y sentir).
Isaías 63:8-11
8 Porque dijo (YHVH): Ciertamente mi pueblo son, hijos que no mienten; y fue (YHVH) su Salvador (y esposo).
9 En toda angustia de ellos El fue angustiado (compasivo), y el ángel (mensajero) de su faz los salvó (protegió); en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó (sostuvo) todos los días de la antigüedad.
10 Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su Santo Espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y El mismo peleó contra ellos.
11 Pero se acordó de los días antiguos, de Moisés y de su pueblo, diciendo: ¿Dónde está el que les hizo subir del mar con el pastor de su rebaño? ¿dónde el que puso en medio de él (el pueblo) su Santo Espíritu (mentalidad compasiva, justa y pura)?
Nota: Está claro que en los versos anteriores se ha usado “Ruwach” (Strong’s #H7307 & #H7308) para demostrar que el Espíritu aquí descrito es un Espíritu compasivo de amor justo; un Espíritu generoso del cual fluyen compasión y determinación sincera y leal. Sin embargo, este Espíritu de amor no es para todo el mundo; este Espíritu es dirigido de YHVH hacia Sus escogidos (Elegidos), y de Sus escogidos hacia El, y como veremos, siempre es así con el Espíritu Santo de YHVH y los que lo poseen.
Acerca de “Aliento”
Romanos 12:4-5
4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,
5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo (congregación) en Yahshua, y todos miembros los unos de los otros.
1 Corintios 12:3-7, 11-18, 27-31
3 Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de YHVH llama anatema a Yahshua; y nadie puede llamar a Yahshua señor, sino por (el entendimiento impartido al cerebro natural por) el Espíritu Santo.
4 Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.
5 Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.
6 Y hay diversidad de operaciones, pero YHVH, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.
7 Pero a cada uno (de nosotros) le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.
8-10…………
11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu (de YHVH, Pneuma o Ruwach), repartiendo a cada uno (de nosotros) en particular como él (y ella; pronombres usados para indicar las cualidades femeninas o masculinas de la Mente del Creador) quiere (vea el versículo 18, más adelante).
12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Yahshua.
13 Porque por un solo Espíritu (con una mente) fuimos todos bautizados en un cuerpo (la Familia de YHVH), sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dió de un mismo Espíritu.
14 Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos (con ambas características masculinas y femeninas, pero a la misma vez, ni masculino ni femenino).
15 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?
18 Mas ahora el Creador (YHVH) ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como El quiso.
19-26 (continúa)
Nota: los siguientes dones Espirituales son manifestaciones del Pneuma Santo o Ruwach Santo (Espíritu Santo)
(continuación)
27 Vosotros, pues, sois (colectivamente) el cuerpo (congregación o asamblea) de Yahshua, y miembros cada uno en particular.
28 Y a unos puso YHVH (YHWH) en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas (lenguaje natural, idiomas).
29 ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros?
30 ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas (idiomas)? ¿interpretan todos (traductores multilingües)?
31 Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente.
Acerca de “El Aliento”
El Creador (1 Corintios 12:18) siempre usa Su creación física para explicar la verdad Espiritual (Romanos 1:20). Porque las cosas invisibles de El (YHVH), Su eterno poder y deidad (de YHVH), se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. En adición, YHVH ha establecido en las Sagradas Escrituras que somos un solo cuerpo, pero con muchos miembros.
Y con esto en mente…
¿Cuál es el órgano vital del cuerpo físico natural que une a todos los demás órganos para que puedan funcionar como un solo cuerpo (una asamblea) compuesto de muchos miembros?
Respuesta: Es el sistema nervioso central con su centro de control principal, el cual es “la mente”, “pneuma”, o “ruwach”.
Y, ¿Cuál es el atributo vital del cuerpo espiritual (asamblea) que une a todos los miembros (individuos) de la familia de YHVH en un “unánime cuerpo espiritual”, para que ellos, siendo muchos, y con diversos dones espirituales, puedan funcionar en acuerdo “como Uno”?
Respuesta: Es el Espíritu Santo con el centro de control principal el cual es “la mente justa de YHVH”, “Pneuma Santo”, o “Ruwach Santo”.
Ahora bien, ¿Cuál es el atributo vital que tiene el poder para impartir “vida eterna” a un (mortal, físico) verdadero creyente?
Respuesta: Es el Espíritu Santo, el cual es el “Pneuma Santo”, o “Ruwach Qodesh” (Strong’s 6944, Qodesh significa Sagrado).
¿Cuál es el elemento esencial (vital) en la naturaleza (el mundo natural) necesario para impartir vida física temporal a las criaturas de (creadas por) YHVH, tanto hombre como animales?
Respuesta: El “aliento de vida” o el “pneuma o ruwach”.
El aliento de vida es energía temporal (no permanente) impartida por YHVH (no es necesariamente sagrada), pero sí es necesaria para comenzar el proceso de vida física temporal. Es esta energía natural que trabaja con la “mente y el sistema nervioso” (a través de la sangre) lo que realmente imparte vida física temporal; no sólo está la vida en la sangre, sino que esta energía ES la vida que está en la sangre. Algunos se han referido a esta energía como la “chispa” de la vida, y cuando morimos físicamente es este “aliento” natural o “chispa” o “pneuma” natural lo que deja de ser (deja de existir). Esto no significa que YHVH se olvida de aquellos que no tienen el Pneuma Sagrado; al menos no antes del Gran Juicio del Trono Blanco. No obstante, el “Espíritu Santo”, “Pneuma Sagrado o Santo” o el “Sagrado Aliento de Vida” el cual es espiritual y reside como una parte permanente de YHVH, nunca se pierde (no deja de existir). YHVH no se olvida de “Sus Escogidos” y retiene su recuerdo en Su Santo Pneuma o Santo Ruwach para siempre; y cuando llegue el tiempo de la primera resurrección, El los recuerda. Esta memoria Espiritual es un atributo mental espiritual de la Mente de YHVH.
¡Esa sí que es una imagen maravillosa y grandiosa del Espíritu Santo de YHVH!
Jueces 16:28
28 Entonces clamó Sansón a YHVH, y dijo: Señor YHVH, acuérdate ahora de mí,
y fortaléceme, te ruego, solamente esta vez, oh YHVH, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos.
Nehemías 13:14
14 Acuérdate de mí, oh mi Dios, en orden a esto, y no borres mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en su servicio.
Job 14:13
13 ¡Oh, quién me diera que me escondieses en el Seol (la tumba), que me encubrieses hasta apaciguarse tu ira, que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!
Salmo 25:7
7 De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh YHVH.
Salmo 106:4
4 Acuérdate de mí, oh YHVH, según tu benevolencia para con tu pueblo; visítame con tu salvación.
Jeremías 15:15
15 Tú lo sabes, oh YHVH; acuérdate de mí, y visítame, y véngame de mis enemigos. No me reproches en la prolongación de tu enojo; sabes que por amor de tí sufro afrenta.
Lucas 23:42
42 Y dijo a Yahshua: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. (hablando a Yahshua, como representante de YHVH, y como nuestro Sumo Sacerdote).
Nota: Si consideramos todo lo que ha sido revelado acerca del Sagrado Espíritu de YHVH, con sus atributos femeninos de ser el dador de vida, debemos también considerar el paralelo (semejanza) de lo físico a lo espiritual, del “Pneuma” o “Ruwach” de YHVH, el cual es el equivalente Espiritual de el vientre físico de una mujer. A la luz de esta revelación yo puedo decir que el Mesías Yahshua existía en el Plan de YHVH, o sea, que fue concebido (imaginado) en la Mente de YHVH “Pneuma Santo” o “Ruwach Santo”, pero no existió como un ser físico y espiritual hasta después de su nacimiento físico. Y como tal, ofreció su vida como un ejemplo perfecto para nosotros seguir. ¿Podrá una mujer o Dios amar a su hijo/hija que no ha nacido? Ciertamente, y esta es precisamente la actitud de YHVH hacia Yahshua antes de su nacimiento físico y su posterior nacimiento espiritual en el Reino de YHVH.
¿Será que el lugar de morada del Tercer Cielo es en el Pneuma Santo de YHVH, hasta el tiempo de la Primera Resurrección, y la llegada de Su Reino en la tierra?
Considere el paralelismo (antropomorfismo) físico y espiritual de los siguientes versículos:
Job 1:21-22
21 y dijo: Desnudo salí del vientre (seno materno) de mi madre, y desnudo volveré allá. YHVH dio, y YHVH quitó; sea el nombre de YHVH bendito.
22 En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a YHVH despropósito alguno.
Nota: Job no puede regresar al vientre materno, por lo tanto, él debe estar refiriéndose al aspecto femenino del vientre (espiritual) materno del Espíritu Santo de YHVH; pero ¿y los que no tienen el Espíritu Santo de YHVH?
Proverbios 30:16
16 El Seol (la tumba), la matriz estéril,
Juan 3:3-8
3 Respondió Yahshua y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere (del vientre [útero, matriz] Espiritual) de nuevo, no puede ver el reino de YHVH.
4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
5 Respondió Yahshua: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua (vientre físico) y del Espíritu (vientre Espiritual), no puede entrar en el reino de YHVH.
6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8 El viento sopla (Pneuma Sagrado o “Ruwach Qodesh”, Strong’s 6944, Qodesh significa Sagrado) de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu (Santo).
Salmo 139:13-16 (El rey David fue un precursor del Mesías Yahshua, y a menudo es usado en las Escrituras para describir el paralelo [como analogía] entre lo físico y lo espiritual).
13 Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre (un vientre físico para el rey David, y vientre espiritual para el Rey de Reyes, hombre físico, nacido de nuevo).
14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.
15 No fue encubierto de ti (YHVH, mi Padre y Madre) mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra.
16 Mi embrión vieron tus ojos (en la mente de YHVH, el seno Espiritual), y en tu libro (plan de salvación) estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas (predestinación, NO pre-existencia).
Nota: Esto prueba que YHVH, espiritualmente o mentalmente, ha concebido o predestinado, y ha santificado a Su Escogido (al menos) desde el mismo principio de Su creación (la fundación de la Tierra). Estoy convencido de que existir dentro del Pneuma Santo (Seno Materno o Mente Espiritual) de YHVH es existir para siempre, y existir en la carne fuera del Pneuma Sagrado de YHVH es finalmente perecer para siempre.
Estoy convencido más aún de que hay poca o ninguna diferencia entre el “Seno Materno Espiritual”, “el Cielo”, el “Seno de YHVH” (Juan 1:18) y hasta del “Seno de Abraham” (Lucas 16:22).
Jeremías 1:4-6
4 Vino, pues, la palabra de YHVH a mí, diciendo:
5 Antes de que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.
6 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor YHVH! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.
Pero Pneuma es griego, ¿qué acerca del hebreo?
Strong’s, #5397, Neshamah, aliento vital, espíritu o intelecto
Existe otra perspectiva en cuanto al “aliento de vida” natural (mortal). En vista de que “pneuma” en griego significa un aliento natural, viene a ser el equivalente a “Neshamah” en hebreo. Mientras el “Pneuma Santo o Sagrado” en griego viene a ser el equivalente a “Ruach (Ruaj) Qodesh” (Strong’s #6944, Qodesh significa Sagrado) en hebreo.
Génesis 2:7
7 Entonces (YHVH) Dios formó al hombre del polvo de la tierra (físico), y sopló en su nariz “aliento de vida” (“neshamah”), y fue el hombre (mortal y físico) un ser viviente. Vea: ¿Qué es el alma?
Génesis 6:17-18
17 Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya “espíritu de vida” (“neshamah”) debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá.
18 Mas estableceré mi pacto (votos de matrimonio, convenio de unión) contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.
Génesis 7:13-15
13 En este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca;
14 ellos, y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los animales domesticados según sus especies, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, y todo pájaro de toda especie.
15 Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había “espíritu de vida” (“neshamah”).
Apocalipsis 11:7-12 (Los “dos testigos” que se mencionan no son ángeles, sino mortales)
7 Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.
8 Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.
9 Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados.
10 Y los (incrédulos que se oponen a todo lo Hebreo y al Mesías) moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas (los dos olivos, o sea, “los verdaderos creyentes” judío y gentil) habían atormentado a los moradores de la tierra.
11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el “espíritu de vida” (Pneuma Santo) enviado por YHVH, y se levantaron sobre sus pies (resucitados en cuerpos glorificados e inmortales), y cayó gran temor sobre los que vieron.
12 Y oyeron una gran voz (como de trompeta) del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al (primer) cielo en una nube; y sus enemigos los vieron.
Juan 20:21-22
21 Entonces Yahshua les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.
22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.
Nota: El soplar sobre los creyentes arrepentidos no es la única forma de transferir el “Pneuma Santo de YHVH”; los apóstoles imponían manos sobre ellos, y a través del sistema nervioso ellos lo sentían.
¡Cuidado Lector!
Sin ninguna reserva, ahora le digo, que cualquier persona, iglesia u organización, que enseñe la doctrina pagana (de Babilonia) Greco-romana de la “Trinidad”, no es de YHVH. No importa cuán fervientemente confiesen o traten de probar que son de YHVH. No son sus palabras las que los exponen como los mentirosos e interesados que son, sino el simple hecho de que no adoran a YHVH en “espíritu y en verdad“.
Parece que todos quieren Salvación, pero casi nadie quiere cambiar y ser un “nuevo hombre”.
Parece que todos quieren Salvación, pero casi nadie quiere obedecer los Mandamientos de YHVH.
Parece que todos quieren Salvación, pero casi nadie quiere renunciar a su popular (deseado) “estilo de vida”.
Parece que todos quieren Salvación, pero casi nadie quiere ser “llamado un radical o fanático religioso”.
Parece que todos quieren Salvación, pero casi nadie quiere abandonar las “tradiciones paganas falsas”, tales como la Navidad, Easter, Halloween, etc.
Parece que todos quieren Salvación, pero casi nadie quiere ser “virtuoso y justo”, de hecho, algunos le dirán que nadie puede llegar a ser “justo”, pero YHVH dice lo contrario.
Vea: “La Verdadera Perfección”.
Juan 4:23-24
23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores (que aman y siguen la rectitud y la justicia de YHVH) adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
24 YHVH es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Salmo 1:1-6
1 Bienaventurado el varón que no anduvo (de conformidad con) en consejo de malos, ni estuvo en camino de (haciendo lo mismo que los) pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha santado;
2 Sino que en la Ley de YHVH está su delicia, y en su Ley medita de día y de noche (vea todo el Salmo 119).
3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará.
4 No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento.
5 Por tanto, no se levantarán (caerán) los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de “los justos”.
6 Porque YHVH conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá.
Mateo 13:47-50
47 Asimismo el Reino de los Cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces,
48 y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera.
49 Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos,
50 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.
Gálatas 4:16
¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?