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lunes, 20 de junio de 2011

El Alquimista de H.P. Lovecraft .El fin de una maldición.

Lovecraft (1890-1937) es un maestro del suspenso y del terror, un caso de heredero de Poe, a diferencia de que Lovecraft dirige su narración más por el lado de la aventura. En su cuento El alquimista, habla de la historia del brujo Charles le Sorciere, quien venga la muerte de su padre por 600 años en la familia de los condes de C. El narrador es el último de este linaje, está a punto de ser asesinado por Charles le Sorciere, quien venga a su padre Michel Mauvais (Miguel el malo en francés).

Durante el extravió del pequeño Godfrey, hijo del Conde Henri, se culpó al brujo Michel de su pérdida y Henri lo ahorcó hasta morir, luego apareció sano y salvo Godfrey y Charles maldijo al Conde diciéndole que nadie de su estirpe superaría los 32 años de edad, matándolo luego con un líquido que le arrojó a la cara. En 600 años ninguno de estos condes ha superado esa edad y el narrador, Antoine siente que en cualquier momento será muerto, pero enfrenta al brujo y sobrevive.

Los lectores que quieran leer gratis este cuento, disponen de este link:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/lovecraf/alquimis.htm

La alquimia: Este conocimiento arcano, fue practicado en la edad media, para buscar los orígenes de la vida material, transformar minerales baratos en oro, y en algunos casos ligarlo a la magia negra. Los personajes Michel y Charles tienen este conocimiento y aparte poderes diabólicos, Michel sacrificó a su esposa al diablo y aun así no perdió la lealtad de su hijo. El desarrollo de los poderes de Charles aumenta con los siglos, alcanza el conocimiento de la inmortalidad aunque su cuerpo está arrugado.



Este es un cuento canónico que toma con seriedad el tema de la alquimia, como un conocimiento secreto que permite dominar la sociedad. Ernesto Sábato también trató este tópico en su trilogía El túnel, Sobre Héroes y Tumbas, y Abbadón el exterminador. En estas tres novelas, la secta de los ciegos usa la alquimia para tener clarividencia sobre el futuro y controlar el mundo a través de organizaciones financieras, religiosas y hasta militares subordinadas a los jerarcas de la secta de los ciegos.

Charles le Sorcier ha superado en longevidad y conocimiento de la alquimia a su padre Michel Mauvais. Se representa más peligroso que su progenitor porque tiene astucia para matar a los condes sin dejar rastro. Antoine sobrevive porque está prevenido por la historia de su familia. Antoine para defenderse de la maldición explora el castillo de sus antepasados y se dedica a investigar los libros de alquimia; sólo así puede sobrevivir al tremendo encuentro con Charles, y abatirlo tirándole una antorcha.



La maldición: Los condes de C viven aterrados en Francia, ninguno espera vivir más de 32 años, mueren en juventud sin gozar de su poder y fortuna. La zozobra se acrecienta en Antoine, el último de la estirpe, quien ha vivido solo, sin el contacto con los niños del pueblo porque lo creían maldito, sólo protegido por un anciano Pierre, quien poco antes de morir le entrega un documento con la historia de las muertes sucedidas en su familia para que tome su propio cuidado cuando el ya no lo proteja.

La maldición empieza en el siglo XIII, Charles lleva a cabo su venganza con asombroso cálculo, está al acecho de todos los descendientes. Incluso al quedar vencido por las quemaduras de la antorcha tiene fuerza para revelar su identidad y confesar sus crímenes ante Antoine. La maldición requiere de la voluntad de Charles le Sorcier para realizarse, pero también de los secretos de la alquimia como la inmortalidad y la eterna juventud que son descifrados por este brujo.

La alquimia como todo conocimiento arcano proclama el ascenso a un estado de conciencia superior al de la colectividad, a este respecto se tiene a un observador enterado de los movimientos de sus enemigos, quien como las parcas corta los hilos de sus vidas. La maldición al lado de poderes sobrenaturales dan un prestigio terrorífico a Charles, quien no se manifiesta en siglos, quedando a la sombra de sus víctimas. El uso del poder y del conocimiento para el mal, lo hace merecedor de la muerte.



El enfrentamiento: El combate final con Charles le Sorcier ya está anunciado desde el nacimiento de Antoine. El brujo tiene más posibilidades de ganar, pues al principio paraliza a Antoine mientras cuenta el relato de sus crímenes, el le lanza la antorcha a su espectral figura y el grito de horror del diabólico brujo lo desmaya. Por su juventud, Antoine puede recobrar el sentido y ver al agonizante Charles que se jacta de su maleficencia.

Antoine se ha preparado en alquimia y en explorar todos los rincones del palacio para el enfrentamiento final con Charles. Este hechicero recibe la sanción del relato con su aniquilación, además desde cierto punto de vista el ha ganado pues de su estirpe solo mueren el y su padre Michel, mientras que en los condes han muerto todos los descendientes a lo largo de 600 años. No habría como narrar si Antoine muriera, pues el manuscrito con la historia de los condes sería eliminado por Charles.

La gente mala de verdad es eliminada en los relatos de Lovecraft, a pesar de su fascinación por el terror, este genial narrador propone la vuelta al orden de la sociedad, como en su cuento los gatos de Ulthar , donde todos los gatos de una ciudad se vengan de la pareja diabólica que los mataba por inicuo placer. Se regresa a la vigencia de la ley natural en la sociedad, al reino de la justicia, búsqueda metafísica del hombre y también proyecto de convivencia en sociedad.

Conclusión: Lovecraft en su cuento El alquimista propone el fin de una maldición de 600 años en la familia de unos condes. Antoine, narrador del relato y último descendiente de los nobles acabará con el diabólico Charles le Sorcier, después de haber profundizado en la alquimia y en el conocimiento del plano de su castillo, lugar donde se escondía el brujo. El desenlace plantea la vuelta al orden en la sociedad, el triunfo del bien sobre el mal, acabando con épocas de terror.

Los siete secretos del Alquimista

Como los alquimistas de la Edad Media, los magos y alquimistas actuales tienen también sus secretos. Pero no se trata de secretos escondidos, sino de secretos a la luz, de secretos de luz. Paulo Coelho, autor de El Alquimista, un libro que sólo en Brasil ha vendido más de un millón de copias, nos devela cuales son los siete secretos del Alquimista.
Para Coelho, la alquimia no es una práctica más o menos supersticiosa que intentaría transmutar el plomo en oro, sino un camino luminoso y preciso que sigue los dictados del corazón y que apunta más bien a la transmutación integral del individuo. No se trata de forzar a la materia exterior, separándola de la interior, a convertirse en algo que no es, sino de purificarla, suavemente y con suma industria, como apunta la tabla de Esmeralda, para que sea lo que siempre ha sido.
Este proceso se halla inscrito en lo que Coelho, coincidiendo con otros autores, llama La Historia Personal. El verdadero alquimista, aquel que realiza la Gran Obra, es aquel que se atreve a vivir su Historia Personal, y para emprender este camino debe conocer siete secretos:

1. La Historia Personal es aquello que en lo más profundo de nosotros mismos siempre deseamos hacer. Todo el mundo, sobre todo en la juventud, ha estado en contacto con su Historia Personal. A esa altura de la vida, todo es posible y no tenemos miedo a soñar, a volar alto. Pero a medida que va transcurriendo el tiempo, vamos hipotecando nuestro corazón y una fuerza misteriosa empieza a tratar de demostrar que es imposible realizar la Historia Personal. Dejamos de creer en nuestros sueños, dejamos de soñar y nos dejamos arrastrar por la rutina, el más corrosivo de los venenos. Hemos olvidado que Cumplir la Historia Personal es la única obligación de los hombres.

2. Cuando vivimos nuestra Historia Personal, nos conectamos con el Alma del Mundo. El Alma del Mundo es la verdadera fuerza de la Magia, es el verdadero Poder, y es siempre positivo, por hallarse por encima del bien y del mal, más allá de las contingencias y las limitaciones del Ego. Para los egipcios era Isis, la diosa de los mil nombres, los cristianos primitivos la llamaban Providencia y los hindúes Madre Cósmica. Poca importa cómo la llamemos: lo realmente importante es tener Fe en Ella y orarle con confianza. Cuando perdemos el contacto con el Alma del Mundo, creemos que el mundo es una cosa amenazadora, y se convierte en una cosa amenazadora.
El Alma del Mundo se alimenta de la felicidad de las personas. Cuanto más felices estemos más cerca estará de nosotros y cuanto más cerca estemos de Ella, más felices seremos y más felicidad irradiaremos a nuestro alrededor.

3. Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para que puedas conseguirla. Y esto por una razón muy sencilla: no estamos separados el Universo, como nuestro Ego se empeña en hacernos creer por medio de toda suerte de espejismos. Cuando deseamos algo con todo nuestro corazón, estamos más cerca del Alma del Mundo. El Alma del Mundo no entiende nuestros idiomas lineales, que son meras sucesiones de palabras; comprende el Lenguaje del Corazón, que es un lenguaje de Emoción, de Aspiración, de Irradiación.

4. Existe un Lenguaje Universal, más allá de las palabras, que es el lenguaje simbólico que hallamos en los sueños y en las señales que nos presenta la vida, que es también como un sueño, sólo que en otro nivel de realidad. Si aprendemos a descifrar este lenguaje sin palabras, conseguimos descifrar el mundo.
Todo en la vida son señales. El Universo está hecho por una sola lengua que todo el mundo entiende, pero que ya olvidó. Actualmente estamos demasiado distraídos para entender el lenguaje de las señales.

5. Todo es Uno. Esta es la gran verdad que nos redescubrieron los alquimistas. Y no se trata de una formulación de la unicidad de la materia, sino de la expresión más pura del auténtico monoteísmo, que no tiene nada que ver con el panteísmo.
Cualquier cosa sobre la faz de la tierra puede contar la historia de todas las demás cosas. El Universo es como un Libro. En cada una de sus páginas está contenida toda la obra, y si profundizamos, cada frase, cada palabra, cada letra contiene todo el resto.
El destino no está inscrito en las líneas de la mano, en la tirada de Tarot o en el tema astrológico; lo que realmente ocurre es que cuando los consultamos penetramos en el Alma del Mundo.
Al Alquimista no le es necesario contemplar el desierto, pues sabe que le basta con considerar un simple grano de arena para ver en él todas las maravillas de la Creación.

6. Cada hombre sobre la faz de la tierra tiene un tesoro que le está esperando. Este tesoro está allí donde está nuestro corazón. Nos equivocamos si lo buscamos en el exterior, pues si realizamos que todo es Uno, conectamos con el Alma del Mundo y descubrimos que la diferencia entre exterior e interior es una ilusión, podremos contemplarlo en el espejo de nuestro corazón.

7. Escucha tu corazón porque es el eje del Alma del Mundo. Este es el séptimo secreto del Alquimista, acaso el más importante. Nadie logra huir de su corazón, nadie puede huir de sí mismo, pues tarde o temprano nos volveremos a encontrar con nosotros mismos. Por ello lo mejor es seguir con valentía los dictados de nuestro corazón.
El corazón nos habla de aquel tesoro que nos está esperando, pero los hombres no escuchamos a nuestros corazones. Por esa razón, el corazón habla preferentemente con los niños y los adolescentes, dejando luego que la vida encamine a cada uno en la dirección de su destino. Desgraciadamente pocos siguen el camino que les ha sido trazado y que es el de su Historia Personal y de su Felicidad.

Con todo, el Alma del Mundo no se olvida de nosotros y nos envía Alquimistas para que nos lo recuerden. Pero sólo uno o dos por siglo…